El presidente de Colombia, Gustavo Petro, generó una fuerte controversia al cuestionar los resultados preliminares de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El mandatario expresó dudas sobre el sistema de preconteo electoral y denunció presuntas irregularidades relacionadas con el software utilizado para el conteo de votos y el registro de votantes.
Según Petro, el preconteo no tiene carácter vinculante y señaló que hubo modificaciones en los algoritmos del sistema electoral durante los días previos a la votación. Además, afirmó que existían diferencias entre el censo oficial y la base de datos utilizada por el software, alegando la inclusión de unas 800,000 cédulas adicionales. No obstante, indicó que respetará los resultados oficiales emitidos por las comisiones escrutadoras y los jueces competentes.
Las declaraciones provocaron reacciones inmediatas de diversos sectores políticos y sociales. El expresidente Iván Duque, dirigentes del partido Centro Democrático, legisladores y representantes empresariales rechazaron las afirmaciones del mandatario y defendieron la transparencia del sistema electoral colombiano.
Entre las voces críticas también figuraron líderes políticos como Efraín Cepeda, Andrés Forero y María Fernanda Cabal, quienes acusaron al presidente de debilitar la confianza en las instituciones democráticas. Asimismo, organizaciones y figuras públicas insistieron en la importancia de respetar los procedimientos electorales establecidos.
Desde el sector empresarial y organismos internacionales también surgieron llamados a preservar la institucionalidad. Representantes de AmCham Colombia y de Human Rights Watch señalaron que los resultados oficiales deben surgir del proceso de escrutinio legalmente establecido y exhortaron a fortalecer la confianza en las autoridades electorales.





