Ciudad de México.- La historia cambió de rumbo en el Estadio Azteca. Ante más de 80 mil aficionados y en una noche cargada de tensión, Inglaterra resistió la presión del anfitrión, sobrevivió con un hombre menos durante gran parte del segundo tiempo y derrotó 3-2 a México para sellar su clasificación a los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Los ingleses encontraron en Jude Bellingham al gran protagonista de la noche. El mediocampista cambió el destino del encuentro con dos goles anotados en apenas 98 segundos, una ráfaga demoledora que silenció el histórico escenario y puso contra las cuerdas a un conjunto mexicano que hasta entonces había competido de igual a igual.
El ambiente ya era especial desde antes del pitazo inicial. Una tormenta eléctrica obligó a retrasar el comienzo del compromiso por cerca de una hora, aumentando la expectativa de una afición que soñaba con ver al Tri romper la barrera de los octavos de final en casa. Sin embargo, cuando el balón comenzó a rodar, Inglaterra demostró por qué figura entre las grandes candidatas al título.
Durante los primeros 35 minutos el partido fue intenso, equilibrado y disputado en cada sector del campo. México presionó alto y generó peligro, mientras Inglaterra apostó por la velocidad de sus transiciones y la calidad técnica de sus figuras.
La resistencia mexicana terminó al minuto 36, cuando Bellingham apareció dentro del área para abrir el marcador. Apenas 98 segundos después, el mismo futbolista volvió a castigar a la defensa local para establecer el 2-0 y enfriar el entusiasmo que se vivía en las gradas.
Antes del descanso, Julián Quiñones devolvió la esperanza al conjunto dirigido por Javier Aguirre con un gol que redujo la diferencia y devolvió la emoción al encuentro.
El segundo tiempo elevó aún más el dramatismo. Al minuto 54, Inglaterra quedó con diez jugadores tras la expulsión del defensor Jarell Quansah, una situación que parecía abrir definitivamente la puerta para la reacción mexicana.
Lejos de desmoronarse, el conjunto europeo mostró personalidad. Seis minutos después, Harry Kane convirtió con serenidad un penal para ampliar la ventaja a 3-1, en un momento en que los ingleses jugaban en inferioridad numérica.
México volvió a responder con orgullo. Raúl Jiménez transformó otro penal en gol para colocar el 3-2 y provocar un cierre de auténtico infarto. Durante los últimos minutos, el Tri empujó con todo el respaldo del Azteca, pero se encontró con una sólida defensa inglesa y con un Jordan Pickford decisivo bajo los tres palos.
El pitazo final confirmó una de las victorias más importantes de Inglaterra en los últimos años. Los dirigidos por Thomas Tuchel superaron la altitud, el ambiente hostil, la presión de enfrentar al país anfitrión y la desventaja numérica para mantenerse con vida en la lucha por el título mundial.
Para México, la derrota significó un nuevo golpe en su historia reciente. El sueño de volver a instalarse entre los ocho mejores del mundo terminó una vez más en la ronda de octavos de final, prolongando una racha que continúa siendo una de las grandes deudas del fútbol mexicano.
Tras el encuentro, Bellingham calificó el triunfo como una de las noches más importantes de su carrera con la selección inglesa, mientras que Javier Aguirre reconoció el esfuerzo de sus jugadores, aunque lamentó los errores defensivos que terminaron inclinando la balanza a favor de los europeos.
Con este resultado, Inglaterra avanza a los cuartos de final, donde enfrentará a Noruega en busca de un lugar entre los cuatro mejores del Mundial, mientras México se despide del torneo dejando una mezcla de orgullo por su entrega y frustración por un sueño que volvió a escapar en el escenario más emblemático del fútbol nacional.





