SANTO DOMINGO.– Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Hogares han encendido las alarmas al revelar que 1 de cada 10 niños menores de 15 años en la República Dominicana no sabe leer ni escribir. La cifra pone en evidencia que, a pesar de los esfuerzos presupuestarios, miles de niños y adolescentes en el país siguen encontrando severas dificultades para desarrollar habilidades tan fundamentales como la lectura, la escritura y las matemáticas básicas.
El informe reaviva con fuerza el debate nacional sobre el verdadero impacto del presupuesto educativo, considerando que desde el año 2013 el Estado destina por ley el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) a este sector. Los resultados demuestran que la inyección de recursos financieros no ha sido suficiente para resolver las carencias del sistema de aprendizaje.
Especialistas en materia educativa coinciden en que el éxito del aprendizaje depende de múltiples factores integrales y que la responsabilidad no recae únicamente sobre el magisterio. Según los expertos, un docente no puede lograr grandes avances pedagógicos si el ambiente escolar y las condiciones materiales de enseñanza no son las adecuadas.
Entre los principales retos institucionales que frenan el avance de los estudiantes se identificaron de manera prioritaria:
- Aulas con sobrepoblación: El exceso de alumnos por salón limita la atención personalizada.
- Falta de acompañamiento: Escaso apoyo psicopedagógico y social a los estudiantes en condiciones de vulnerabilidad.
- Deserción escolar: Estrategias institucionales insuficientes para prevenir que los jóvenes abandonen las aulas de forma temprana.
- Alfabetización tardía: Serias dificultades estructurales para lograr una alfabetización oportuna en los primeros años de la infancia.
Ante la difusión de los indicadores de la encuesta, el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, reconoció la complejidad del escenario actual. Si bien defendió los logros de la gestión, admitió la urgencia de acelerar los cambios.
«Se han mejorado muchos aspectos en el sistema educativo dominicano. También es cierto que todos aspiramos a que el aceleramiento de la mejora de los aprendizajes se convierta en una realidad», declaró el funcionario.
Diversos sectores de la sociedad civil y la comunidad educativa han reaccionado a este informe haciendo un llamado urgente a revisar de manera profunda las políticas públicas vigentes.
El consenso generalizado es que no basta con invertir más dinero. Para revertir la alarmante cifra de analfabetismo y rezago, el Estado dominicano debe enfocar sus prioridades en reducir la sobrepoblación en las aulas, fortalecer de forma dirigida el acompañamiento a las familias vulnerables y combatir la deserción de raíz, garantizando así que cada niño permanezca.





