SANTO DOMINGO. – El periodista Roberto Cavada criticó la impunidad con la que se maneja el abuso de la libertad de expresión en la sociedad actual. El comunicador afirmó que es necesario aplicar sanciones contra quienes utilizan este derecho para manipular, ofender, calumniar e injuriar a los demás a través de las distintas plataformas de comunicación.
Cavada cuestionó que los ataques y las informaciones tergiversadas carezcan de repercusiones legales y sociales para sus autores. Expresó su preocupación por el impacto negativo de este contenido en las familias, señalando que los menores de edad están expuestos diariamente a ver y escuchar «barbaridades» en las redes sociales sin ningún tipo de filtro.
El presentador de televisión planteó que, en el futuro, las sanciones también deberían alcanzar a las plataformas digitales donde se difunden estos contenidos. Argumentó que actualmente estas empresas no miden ni valoran el daño que causan, por lo que deben comenzar a asumir consecuencias legales por lo que permiten publicar.
Para marcar la diferencia, Cavada contrastó esta realidad con la de los medios de comunicación tradicionales, los cuales operan bajo un estricto marco regulatoria. Recordó que la televisión y la radio deben rendir cuentas constantemente ante instituciones como Indotel, la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y el Ministerio de Cultura.
Asimismo, reveló que el ejercicio del periodismo tradicional conlleva una alta responsabilidad jurídica diaria. El comunicador explicó que recibe frecuentes actos de alguacil en las instalaciones de Telesistema por parte de personas que no están de acuerdo con los reportajes o las opiniones emitidas en las emisiones de Telenoticias.
Como ejemplo del impacto real de los medios en la vida de los ciudadanos, relató el caso de un hombre que sometió un recurso legal para exigir que dejaran de usar su imagen en televisión. El ciudadano aparecía en un video de archivo bajando de un autobús custodiado, material que el canal utilizaba repetidamente como relleno para ilustrar noticias judiciales.
El afectado se reunió en persona con Cavada y le explicó que ya había cumplido su condena penal hacía cinco años, por lo que sus hijos no tenían que seguir viéndolo en televisión con uniforme de presidiario. El hombre reclamó que el uso continuo de esa imagen constituía una doble condena social después de haber saldado su falta con la justicia.
Finalmente, el periodista admitió que entendió perfectamente el reclamo del ciudadano y reconoció el error cometido por el equipo técnico al usar esas imágenes por comodidad. Cavada concluyó que la lección lo confrontó directamente con la ética de su profesión, confesando que en ese momento no tuvo cara para mirar al hombre de frente.





