Moscú/Kiev. Ucrania lanzó durante la madrugada de este lunes uno de los mayores ataques con drones desde el inicio de la guerra, al desplegar más de 400 aeronaves no tripuladas contra la región de Moscú y otros puntos estratégicos de Rusia. La ofensiva dejó al menos 10 personas heridas, provocó incendios en instalaciones industriales y depósitos de combustible, y obligó a las autoridades rusas a activar sus sistemas de defensa aérea durante varias horas.
Según el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, el ataque se extendió entre las 20:30 y las 05:00 (hora local). Afirmó que los sistemas antiaéreos interceptaron la mayoría de los drones antes de que alcanzaran la capital y que 85 fueron derribados mientras se aproximaban a la ciudad.
Zelenski confirma la operación
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, confirmó la ofensiva y aseguró que las fuerzas ucranianas alcanzaron centros logísticos, instalaciones industriales y un depósito de petróleo en las afueras de Moscú. También afirmó que la operación incluyó ataques contra embarcaciones vinculadas al transporte de petróleo ruso en el mar Negro, como parte de la estrategia para debilitar la infraestructura que sostiene el esfuerzo militar de Moscú.
La ofensiva ocurre apenas horas después de una intensa oleada de ataques rusos con misiles y drones contra varias ciudades ucranianas, en una nueva escalada del conflicto que mantiene ambos países desde febrero de 2022.
Incendios en depósitos de combustible y centros logísticos
Las explosiones provocaron incendios en un depósito de petróleo en Podolsk, a unos 30 kilómetros al sur de Moscú, además de afectar instalaciones industriales y un importante centro logístico en Domodédovo, donde también se reportaron daños materiales.
Entre los inmuebles afectados figura un almacén de Wildberries, la mayor empresa de comercio electrónico de Rusia. La compañía ya había sufrido ataques similares durante el fin de semana, cuando varias personas murieron en otra ofensiva contra uno de sus centros logísticos. Autoridades ucranianas sostienen que estas instalaciones forman parte de la cadena de suministro utilizada por la industria militar rusa, una acusación que Moscú rechaza.
Balance de víctimas
El gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, informó inicialmente que varias personas resultaron heridas; sin embargo, el balance actualizado eleva la cifra a 10 lesionados, algunos de ellos hospitalizados. Entre los afectados se encuentran trabajadores de instalaciones industriales alcanzadas por los restos de drones o por incendios derivados de los impactos.
En la región fronteriza de Bélgorod, otro ataque dejó al menos una persona fallecida, mientras continúan los bombardeos y las incursiones con drones en esa zona, una de las más golpeadas por la guerra debido a su proximidad con Ucrania.
Rusia asegura haber derribado 381 drones
El Ministerio de Defensa ruso informó que sus sistemas de defensa aérea destruyeron 381 drones ucranianos durante la noche en distintas regiones del país, incluidas Moscú, Bélgorod, Briansk, Kursk, Rostov, Tambov, Tula, Krasnodar y la península de Crimea, anexada por Rusia en 2014. También aseguró haber interceptado drones sobre el mar Negro y el mar de Azov.
Las cifras oficiales presentan diferencias respecto a los reportes emitidos por autoridades regionales, una situación que se ha repetido en anteriores ofensivas debido a la dificultad de verificar de forma independiente el alcance de los ataques.
Una nueva fase en la guerra
Analistas consideran que el ataque representa una de las operaciones con drones más ambiciosas ejecutadas por Ucrania contra territorio ruso y evidencia la creciente capacidad de Kiev para alcanzar objetivos estratégicos a cientos de kilómetros de la frontera. En los últimos meses, la estrategia ucraniana se ha centrado en golpear depósitos de combustible, centros logísticos, aeródromos e infraestructura energética, mientras Rusia mantiene su campaña de ataques con misiles y drones sobre ciudades ucranianas.
El intercambio de ataques de largo alcance refleja una nueva etapa del conflicto, caracterizada por el uso masivo de drones como herramienta para afectar la logística, el abastecimiento energético y la capacidad operativa de ambos bandos, sin que hasta el momento existan señales de una reducción de las hostilidades.





