Los primeros mapas elaborados por la NASA con datos del satélite Radar de Apertura Sintética NASA-ISRO (NISAR) revelan que algunas zonas del norte de Venezuela registraron desplazamientos de hasta 60 centímetros tras la cadena de terremotos ocurrida el pasado 24 de junio. La información permitió medir con precisión cómo se deformó el terreno luego del sismo principal de magnitud 7.5 y otro movimiento de magnitud 7.2 ocurrido menos de un minuto antes.
Según el análisis, los movimientos del terreno no fueron uniformes, sino que respondieron a la ruptura de una falla geológica que provocó el desplazamiento de distintos bloques de la corteza terrestre. En algunas áreas ubicadas al sur de la falla principal, el terreno se movió hacia el oeste, mientras que en otras se registraron desplazamientos hacia el este y ligeras elevaciones, predominando los movimientos horizontales característicos de este tipo de fallas.
El geofísico Eric Fielding, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, explicó que estos datos ayudan a comprender mejor la magnitud de los daños registrados en ciudades como Caracas y La Guaira. Para obtener esta información, los científicos utilizaron la técnica de Interferometría de Radar de Apertura Sintética (InSAR), que compara imágenes satelitales tomadas antes y después del terremoto para detectar deformaciones del terreno de apenas unos centímetros.
Los especialistas señalaron que este tipo de desplazamientos también se ha observado en grandes terremotos ocurridos en Japón, Chile y Turquía. En el caso venezolano, la ruptura se produjo en el límite entre las placas del Caribe y Sudamericana, lo que permitió al Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) mejorar sus modelos sobre el comportamiento de la falla y reconstruir con mayor precisión el desarrollo del evento sísmico.
La NASA destacó que estas mediciones son fundamentales para evaluar daños en carreteras, puentes, edificios, tuberías y otras infraestructuras, además de fortalecer la planificación urbana y la gestión del riesgo sísmico. Los mapas fueron generados mediante el sistema de Respuesta Urgente (UR) de NISAR, capaz de producir información preliminar entre 12 y 24 horas después de un desastre, marcando un avance en el monitoreo casi en tiempo real de grandes terremotos.





