Redacción — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó dos órdenes ejecutivas de alto impacto orientadas a transformar la política migratoria del país: una que restringe la ciudadanía automática por nacimiento y otra que prohíbe, por primera vez en la historia estadounidense, el denominado «turismo de parto».
La primera de las medidas amplía las categorías de personas que no serán elegibles para recibir la ciudadanía por el solo hecho de nacer en territorio estadounidense. Entre los excluidos figuran enemigos extranjeros declarados, miembros activos de organizaciones terroristas y aquellos individuos que actúen como agentes de gobiernos extranjeros.
La segunda orden ejecutiva prohíbe de manera categórica que cualquier persona en el mundo obtenga una visa con el propósito fraudulento de viajar a Estados Unidos exclusivamente para dar a luz en suelo norteamericano y asegurar así la nacionalidad para el recién nacido.
Desde el Despacho Oval, Stephen Miller, subjefe de Gabinete para Política y asesor de seguridad nacional, justificó la implementación de estas normativas y expuso las debilidades del sistema actual.
«La gente dice que quiere visitar Disneylandia o un parque nacional, pero la razón real es tener un hijo y convertirlo en ciudadano automático. Eso le da acceso, bajo este sistema roto, a beneficios sociales, a las urnas y a todos los derechos que pertenecen únicamente a los americanos», declaró Miller.
El alto funcionario catalogó esta batería de acciones como una de las tres iniciativas migratorias más importantes y determinantes de la administración Trump en materia de seguridad nacional y control fronterizo.





