Redacción. — El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, abandonó este viernes la Casa de Nariño en un acto solemne, poniendo fin formal a sus cuatro años de gestión gubernamental para dar paso a la investidura del mandatario electo, Abelardo de la Espriella.
Vestido de blanco y acompañado por su hija menor, Antonella, Petro cruzó las escalinatas de la sede presidencial para recibir los honores militares de despedida en la Plaza de Armas. Con un emotivo mensaje de cierre, el exmandatario se dirigió a las fuerzas de seguridad y a sus seguidores: «Hasta siempre. Libertad y vida. Siempre, siempre y siempre. Gracias por haberme acompañado, soldados por haberme cuidado. Creo que ustedes salen mejor que cuando yo entré. Así que ¡viva Colombia libre!».
En el recorrido estuvo presente gran parte del gabinete ministerial, con la notable ausencia del ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, quien se encontraba en Barranquilla respaldando un plantón junto al senador Iván Cepeda. Sectores del partido oficialista, el Pacto Histórico, mantienen su negativa a reconocer los resultados electorales, alegando presuntas irregularidades en los comicios.
Previo a su salida, Petro difundió un video en redes sociales donde su hija Antonella leyó una carta de agradecimiento dirigida al personal de servicio y apoyo de la Casa de Nariño: «Esto no es un adiós, es un hasta pronto». A diferencia de sus antecesores, el exgobernante optó por no emitir un discurso televisado de despedida a la nación, reafirmando su intención de retornar próximamente a la escena pública como cabeza de la oposición tras un periodo de vacaciones.
La transición gubernamental estuvo marcada por fricciones institucionales: Petro y De la Espriella nunca sostuvieron reuniones formales para el empalme. Además, el nuevo mandatario ha anunciado que no residirá en la Casa de Nariño, la cual planea convertir en museo, prefiriendo gobernar desde las regiones con ejes en Cali, Medellín y Barranquilla.
Los actos de toma de posesión también marcan una ruptura sin precedentes con los protocolos republicanos tradicionales. La ceremonia oficial se celebra en la Arena USC, auditorio de la Universidad Santiago de Cali, y cuenta con la presencia del rey Felipe VI de España y al menos ocho jefes de Estado latinoamericanos, distanciándose del tradicional Salón Elíptico del Capitolio en Bogotá.





