Redacción. — Anoche, a las 22:00 horas, falleció Jorge Messi, padre de Lionel Andrés Messi, en un sanatorio de la ciudad de Rosario, en Argentina. Tenía 68 años y atravesaba una larga enfermedad que lo mantenía bajo seguimiento médico.
Marido de Celia Cuccittini y padre de Rodrigo, Matías, María Sol y Lionel, Jorge trascendió el ámbito familiar para convertirse en la figura clave, el guía y el estratega que comandó todas las obligaciones fuera del campo de juego durante la estelar carrera futbolística de su hijo menor.
La historia de Lionel Messi no se entendería sin la figura tenaz de su padre. En los años noventa, cuando el pequeño Leo brillaba en las divisiones infantiles del predio Malvinas de Newell’s Old Boys, Jorge se puso al hombro la titánica tarea de conseguir la cobertura médica para el tratamiento de crecimiento de su hijo.
Ante la falta de respuestas en Argentina y frustradas las gestiones iniciales para recalar en River Plate, Jorge impulsó la histórica aventura de cruzar el Atlántico. Siendo técnico químico y exgerente de la fábrica Acindar, logró un acuerdo sin precedentes para la época con el Fútbol Club Barcelona: consiguió que un club europeo fichara a un jugador extranjero de apenas 13 años, garantizándole su tratamiento médico, un salario anual, vivienda, trabajo para la familia y pagos por derechos de imagen.
Mientras Celia organizaba el hogar en Rosario con el resto de los hermanos, Jorge se instaló en Barcelona para cuidar y sostener los primeros y difíciles pasos del futuro capitán de la Albiceleste.
A lo largo de las décadas, Jorge Messi mantuvo un perfil sumamente reservado. Evitó la exposición mediática masiva, brindando apenas contadas entrevistas a medios como El Gráfico, la revista alemana Kicker o el Informe Robinson de España, prefiriendo siempre mantenerse en un segundo plano custodiando las espaldas de su hijo.
Su reciente ausencia en los estadios de Estados Unidos durante la Copa del Mundo 2026 había encendido las alertas sobre su estado de salud, que se mantenía en reserva. Sin embargo, días atrás, la propia familia había emitido un comunicado señalando que se encontraba bajo seguimiento médico y evolucionando dentro de su cuadro.
La partida de Jorge ocurre en un momento de alta sensibilidad emocional para el capitán de la Selección Argentina. Tras anotar un hat-trick y abrir el marcador en el debut mundialista, un visiblemente conmovido Lionel Messi no pudo contener las lágrimas ante las cámaras.
Consultado en zona mixta por su reacción, el astro rosarino explicó que se debía a cuestiones ajenas a lo deportivo:
“Es por una cuestión totalmente ajena a lo deportivo, pasé unos días difíciles, complicados. Estoy agradecido a toda la delegación, como siempre, al lado mío”, expresó.
Más tarde, en diálogo con el exjugador Juan Pablo Sorín, el capitán reafirmó el peso del momento familiar:
“La verdad que por la familia más que nada. Porque, bueno, siempre está ahí, siempre acompaña. Ahora estamos en un momento difícil. Así que se juntaron muchas cosas, pero obviamente también por ellos que es un grupo espectacular que me sostiene, me hace estar feliz”.
La partida de Jorge Messi deja un vacío profundo en su círculo íntimo y en el mundo del fútbol, despidiendo al hombre que, desde los márgenes de las canchas de barrio hasta la élite global del deporte, fue el pilar incondicional que cambió para siempre la historia del fútbol argentino.





