Una investigación presentada por la Fundación Juan Bosch y el Instituto de Investigación Socioeconómica (INISE) de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) analiza el crecimiento del endeudamiento mediante tarjetas de crédito en República Dominicana y su relación con los ingresos de los hogares. El estudio, titulado “La rentabilización de la insuficiencia salarial: endeudamiento y acumulación financiera mediante tarjetas de crédito en República Dominicana”, señala que este mecanismo ha adquirido mayor relevancia como forma de compensar la diferencia entre los salarios y el costo de vida.
De acuerdo con el informe, la cartera de tarjetas de crédito aumentó de RD$42,800 millones en 2016 a RD$129,911 millones en 2025. La investigación indica además que el 63.1% de las nuevas tarjetas fue otorgado a personas con ingresos inferiores a RD$32,500 mensuales. Entre los trabajadores con ingresos de hasta RD$12,500, las deudas alcanzan el equivalente a 4.8 veces sus salarios, mientras que los límites de crédito pueden llegar hasta 17.5 veces sus ingresos.
El estudio también señala que cerca de la mitad de los tarjetahabientes de menores ingresos financia sus consumos mediante pagos mínimos. Más de la mitad de este grupo presenta niveles importantes de vulnerabilidad financiera al combinar el uso recurrente del financiamiento con situaciones de morosidad. La investigación identifica, además, asimetrías de información y una política crediticia que, según sus autores, favorece modalidades de endeudamiento consideradas poco productivas y concentradas en segmentos de bajos ingresos.
Los investigadores sostienen que las tarjetas de crédito han pasado de ser un instrumento ocasional de financiamiento a funcionar como una extensión del poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente en un contexto en el que parte de los salarios se encuentra por debajo del costo de la canasta familiar. El informe agrega que los niveles de interés de estas operaciones pueden cuadruplicar los observados en otras modalidades de crédito bancario.
Entre las recomendaciones planteadas figuran políticas para mejorar los salarios y las pensiones, proteger el poder adquisitivo frente al aumento del costo de vida y fortalecer los servicios públicos de salud y educación para reducir la necesidad de recurrir al endeudamiento privado. También propone una regulación más efectiva de las tasas de interés y del pago mínimo, mecanismos de alerta temprana frente al sobreendeudamiento y una política crediticia orientada hacia activos productivos como vivienda, ahorro y emprendimiento. El estudio fue elaborado por Francisco A. Tavárez Vásquez, Matías Bosch Carcuro y Stanly Abreu de la Cruz y constituye el undécimo trabajo publicado conjuntamente por la Fundación Juan Bosch y el INISE.





