Washington. – El telescopio espacial Nancy Grace Roman, una de las próximas grandes apuestas de la NASA para estudiar el universo, tiene un origen poco convencional: parte de su tecnología proviene de telescopios desarrollados originalmente para misiones de reconocimiento y vigilancia espacial de Estados Unidos.
El observatorio tiene previsto despegar este domingo 30 de agosto de 2026 a las 7:26 de la mañana, hora del este de Estados Unidos (EDT), a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida.
De tecnología de espionaje a investigación científica
La historia comenzó con un programa de satélites de reconocimiento impulsado por la Oficina Nacional de Reconocimiento de Estados Unidos (NRO). Tras la cancelación del proyecto, dos telescopios que habían sido desarrollados para ese programa fueron entregados a la NASA en 2012.
Los equipos contaban con ópticas de gran capacidad y características comparables, en algunos aspectos, con las del telescopio espacial Hubble. NASA decidió estudiar la posibilidad de reutilizar esta tecnología para futuras misiones científicas.
Uno de esos telescopios terminó convirtiéndose en parte fundamental del desarrollo del Roman, anteriormente conocido como WFIRST. Sin embargo, no se trató simplemente de poner en órbita un antiguo telescopio espía: el hardware tuvo que ser sometido a importantes modificaciones, incluidos cambios en sus sistemas electrónicos y otros componentes para adaptarlo a objetivos científicos.
¿Qué estudiará el Roman?
El Nancy Grace Roman Space Telescope está diseñado para ofrecer una visión mucho más amplia del universo que otros grandes observatorios espaciales. Su misión estará centrada en investigar algunos de los mayores enigmas de la astronomía moderna, entre ellos la materia oscura y la energía oscura, además de estudiar exoplanetas y otros fenómenos cósmicos.
Una de sus principales ventajas será su enorme campo de visión. Su instrumento de campo amplio permitirá observar extensas regiones del cielo en luz infrarroja, mientras que su coronógrafo permitirá probar tecnologías destinadas a obtener imágenes directas de planetas que orbitan otras estrellas.
El telescopio que acompañará a Webb
Después de su lanzamiento, Roman viajará aproximadamente 1,5 millones de kilómetros desde la Tierra hasta el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, conocido como L2, donde también se encuentra el telescopio espacial James Webb. Desde allí realizará sus observaciones científicas.
La NASA prevé que la misión científica tenga una duración inicial de cinco años, con posibilidad de extenderla posteriormente.
Un lanzamiento esperado
La NASA mantiene programado el lanzamiento para el 30 de agosto a las 7:26 a. m. EDT, desde Florida. La agencia ya completó revisiones clave de preparación y el telescopio fue encapsulado dentro de la cubierta de carga del Falcon Heavy para protegerlo durante el despegue y las primeras etapas del vuelo.
Así, una tecnología que nació vinculada al reconocimiento espacial terminará enfocada en una misión completamente distinta: ayudar a los científicos a comprender mejor el universo, desde la naturaleza de la energía oscura hasta la existencia y características de mundos fuera de nuestro sistema solar.





