La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, acusó este miércoles a Estados Unidos de recurrir a tácticas de “injerencia” para generar divisiones dentro de su gabinete de seguridad e influir en los procesos electorales mexicanos. Durante su conferencia de prensa matutina, afirmó que estas acciones buscan debilitar a gobiernos independientes que defienden la soberanía nacional.
Sheinbaum respondió a preguntas sobre los elogios públicos de funcionarios estadounidenses hacia integrantes de su Gobierno, particularmente hacia el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. La mandataria consideró que destacar a algunos funcionarios y cuestionar a otros podría tener como objetivo posicionarlos políticamente de cara a futuras contiendas electorales en México.
Las declaraciones se producen semanas después de que el director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance Cole, calificara a García Harfuch como un “socio de confianza” y “un buen amigo” durante una conferencia internacional sobre drogas celebrada en Buenos Aires. Estos reconocimientos ocurrieron además en medio de tensiones bilaterales por la revocación de visados estadounidenses a varios gobernadores e integrantes del oficialismo mexicano.
La presidenta sostuvo que los intentos de generar divisiones dentro del gabinete de seguridad y del Gobierno federal forman parte de esas tácticas de injerencia, aunque aseguró que existe coordinación entre las autoridades de seguridad de México y Estados Unidos. La consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, recordó además reformas aprobadas para proteger la soberanía, entre ellas la prohibición de propaganda política de gobiernos extranjeros en radio y televisión y la nulidad de elecciones cuando se compruebe intervención extranjera.
Sheinbaum también vinculó estas dinámicas con el contexto electoral estadounidense y afirmó que Washington utiliza a México como parte de su propia política interna ante las elecciones de medio mandato de noviembre. Al referirse a la relación con la Administración de Donald Trump, reconoció que ha sido compleja debido a disputas comerciales y diferencias en materia de seguridad, pero defendió que la cooperación bilateral se mantiene. La mandataria aseguró que México continuará actuando con principios y firmeza para preservar su soberanía.





