Redacción. — El impacto de la tecnología en las aulas ha dejado de ser una simple preocupación teórica para convertirse en un factor determinante del fracaso académico. El último informe PISA 2025, publicado este martes por la OCDE, revela un desplome histórico en el rendimiento de los adolescentes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias, situando a España ante sus peores registros y poniendo en el banquillo de los acusados al consumo masivo de contenidos breves, las distracciones digitales y el uso desmedido de la inteligencia artificial.
Un desplome educativo sin precedentes
La evaluación, que analizó a más de 760,000 estudiantes en 91 países, confirma que la crisis educativa no es un caso aislado. A nivel global, la puntuación media en lectura se desplomó hasta los 466 puntos, muy lejos de los 501 puntos alcanzados en 2012. Matemáticas y ciencias acompañan esta curva descendente.
En el caso de España, el golpe ha sido especialmente severo. Los alumnos españoles obtuvieron 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias, marcando una caída drástica frente a 2022: 23 puntos menos en lectura, 16 en matemáticas y 8 en ciencias, unos datos que los ubican por debajo de la media de la OCDE.
Del hábito de leer a la tiranía del formato breve
Uno de los mayores hallazgos del estudio apunta al cambio radical en los hábitos de consumo de información de los jóvenes. La lectura profunda y prolongada ha sido desplazada por formatos digitales breves y fragmentados, lo que está erosionando directamente la capacidad de comprensión de textos complejos y la retención de la atención a largo plazo.
A esto se suma un debilitamiento de la resiliencia escolar: en España, el porcentaje de estudiantes dispuestos a realizar un esfuerzo extra cuando una tarea se vuelve difícil cayó al 68 % (3,3 puntos menos que en el ciclo anterior), acompañado de una notable pérdida de curiosidad.
Pantallas y Chatbots: ¿Aliados o enemigos del aprendizaje?
El informe detalla cómo conviven los estudiantes con la tecnología en su día a día académico:
- Distracción constante: Los alumnos afirmaron usar dispositivos digitales 1,4 horas al día para aprender y 0,7 horas para ocio en el centro escolar. Además, el 29 % reconoció que las distracciones por pantallas son frecuentes en clase.
- El dilema de la IA: El 54 % de los adolescentes españoles utiliza chatbots de inteligencia artificial al menos una vez por semana para estudiar. Sin embargo, su uso principal enciende las alarmas pedagógicas: un 40 % los emplea para resumir lecturas obligatorias y un 33 % para redactar trabajos directamente.
Ante este panorama, la OCDE advierte que, si bien la tecnología y la IA poseen un enorme potencial pedagógico, su uso desregulado se convierte en un bumerán que sustituye el esfuerzo cognitivo esencial para el desarrollo intelectual de los jóvenes.
El informe PISA 2025 redefine el debate educativo al desplazar el foco: el problema ya no es solo la falta de recursos, sino cómo la digitalización sin filtros está atrofiando los hábitos de lectura y el pensamiento crítico en la adolescencia.





