Navarrete, República Dominicana. — La madre de la adolescente fallecida en el municipio de Navarrete ofreció una versión sobre las circunstancias que rodearon las últimas horas de vida de su hija, en medio de la consternación que ha generado el caso.
De acuerdo con el relato de la madre, la adolescente, quien vivía con una tía, habría solicitado permiso alrededor de las 10:00 de la noche para salir a comprar la cena.
La madre explicó que, aproximadamente una hora después, cerca de las 11:00 de la noche, intentó comunicarse con la menor para saber dónde se encontraba. Sin embargo, según su testimonio, el teléfono celular estaba apagado, situación que aumentó su preocupación.
La versión ofrecida por la progenitora abre nuevas interrogantes sobre lo ocurrido durante ese período y sobre las circunstancias que llevaron al desenlace fatal de la adolescente.
Una hora que merece respuestas
Desde una perspectiva de opinión, uno de los aspectos que más llama la atención es precisamente ese intervalo entre las 10:00 y las 11:00 de la noche. Una salida que, según la madre, tenía como propósito comprar la cena terminó convirtiéndose en un episodio que hoy mantiene a una familia sumida en el dolor y a una comunidad buscando respuestas.
No se trata de establecer culpables a partir de versiones preliminares ni de adelantar conclusiones que corresponden a las autoridades. Se trata, más bien, de entender qué ocurrió durante esos minutos y por qué una adolescente que salió, presuntamente, para una diligencia cotidiana terminó perdiendo la vida.
La investigación deberá determinar con precisión dónde estuvo la menor, con quién estuvo, qué ocurrió después de salir de la vivienda y cuáles fueron las circunstancias que condujeron a su muerte.
Mientras esas respuestas llegan, la versión de la madre debe ser escuchada y contrastada con las evidencias disponibles. En casos tan delicados, el periodismo responsable debe evitar convertir el dolor de una familia en especulación.
Lo que sí resulta indispensable es que las autoridades esclarezcan los hechos y ofrezcan respuestas a los familiares, especialmente a una madre que hoy intenta reconstruir las últimas horas de la vida de su hija a partir de los pocos datos que conoce.
La muerte de una adolescente no puede quedar rodeada de interrogantes. La familia merece verdad, la comunidad merece claridad y la sociedad merece una investigación seria que permita establecer qué ocurrió realmente aquella noche en Navarrete.





