La profesional de la salud mental, Ana Simo defendió que quien comete una infidelidad debe asumir las consecuencias de sus acciones y evitar imponer exigencias a su pareja durante el proceso de reconstrucción de la relación.
Durante sus declaraciones, explicó que suele abordar este tema en consulta con personas que atraviesan conflictos sentimentales, recordándoles que la recuperación de la confianza requiere responsabilidad, disposición al cambio y coherencia entre las palabras y las acciones.
“Usted fue quien pegó cuernos, usted fue quien desbarató esa casa”, expresó la especialista al describir las conversaciones que mantiene con pacientes que, después de ser infieles, cuestionan las restricciones o los cambios que su pareja les pide adoptar.
La profesional puso como ejemplo situaciones en las que la persona involucrada en la infidelidad se resiste a dejar determinadas amistades, asistir a karaokes o frecuentar espacios donde ocurrió el engaño, como el trabajo, la universidad o el gimnasio.
A su juicio, cuando alguien desea preservar su relación después de una infidelidad, debe estar dispuesto a revisar las circunstancias que contribuyeron a quebrantar la confianza y tomar medidas concretas para evitar que la situación se repita.
La especialista enfatizó que no resulta coherente pretender recuperar la estabilidad de la pareja sin asumir compromisos ni modificar comportamientos que puedan mantener las dudas y la inseguridad.
Su planteamiento coloca en el centro del debate la responsabilidad afectiva y la importancia de establecer acuerdos claros entre ambas partes para intentar reconstruir el vínculo sentimental.
En definitiva, la recuperación de una relación después de una infidelidad requiere honestidad, responsabilidad y voluntad de cambio. No obstante, los acuerdos sobre amistades, actividades y espacios deben construirse mediante el diálogo y el respeto mutuo, con el objetivo de restablecer la confianza y no de convertir la relación en una dinámica de control.





