La comunicadora entiende que la solidaridad del público y de sus colegas podría ayudar a la humorista a recuperar parte de su audiencia y considera que las marcas deberían comprender las dificultades que enfrenta para cumplir sus compromisos comerciales.
La comunicadora Isaura Taveras expresó su opinión sobre la situación que atraviesa Cheddy García tras perder su cuenta de Instagram, al considerar que, por el tiempo transcurrido desde que ocurrió el hecho, la humorista ya habría podido comenzar a construir una nueva comunidad digital.
Taveras manifestó que, aunque lamenta la pérdida de la cuenta, entiende que García podría comenzar desde cero con el respaldo de sus colegas y seguidores, quienes, por solidaridad, podrían seguir su nuevo perfil y contribuir a recuperar parte de la audiencia que había construido durante años.
«Con el tiempo que tiene Cheddy que perdió su cuenta, ya tendría una comunidad importante», es el planteamiento de la comunicadora, quien entiende que la solidaridad de las figuras del medio artístico y de la comunicación podría ayudar a la humorista a recuperar progresivamente su presencia en las redes sociales.
En ese sentido, consideró que, si García abre una nueva cuenta y comienza a compartirla con sus colegas, muchas personas estarían dispuestas a apoyarla y seguir su nuevo perfil.
Sin embargo, Taveras también puso sobre la mesa las dificultades comerciales que enfrenta la humorista tras perder una plataforma que constituía una herramienta importante para conectar con su público y desarrollar acuerdos publicitarios.
La comunicadora entiende que las marcas deben tomar en cuenta las circunstancias en las que se encuentra García, especialmente si la pérdida de su cuenta le impide cumplir determinados compromisos en las condiciones originalmente acordadas.
«Las marcas deben entender que ella perdió», es la idea central de su argumento, al señalar que la situación no responde a una decisión voluntaria de abandonar su plataforma, sino a la pérdida de un canal que utilizaba para mantener su presencia digital y desarrollar actividades comerciales.
Desde esta perspectiva, Taveras plantea que las empresas deberían comprender las limitaciones que enfrenta la humorista y evaluar alternativas razonables para el cumplimiento de sus compromisos, tomando en cuenta que reconstruir una comunidad digital requiere tiempo y esfuerzo.
El caso de Cheddy García también pone sobre la mesa la vulnerabilidad de los creadores de contenido y figuras públicas que dependen de las redes sociales para mantener su audiencia, desarrollar campañas publicitarias y generar ingresos.
Aunque comenzar desde cero puede representar una oportunidad para recuperar su presencia digital, alcanzar nuevamente el alcance y la influencia comercial de una cuenta consolidada no necesariamente ocurre de manera inmediata.
La opinión de Isaura Taveras abre el debate sobre hasta qué punto las marcas deben flexibilizar sus exigencias cuando una figura pública enfrenta circunstancias ajenas a su voluntad, así como sobre la importancia de contar con canales alternativos para mantener los compromisos comerciales.





