Santo Domingo. — Las paralizaciones en el sector salud suelen medirse en boletines gremiales, mesas de diálogo y acuerdos incumplidos; sin embargo, el verdadero costo de estas confrontaciones recae casi siempre sobre los hombros más frágiles del sistema: los pacientes.
Este fue el eje central de la reflexión planteada por la periodista Laura Jáquez Caminero durante su participación en el programa radial El Gobierno de la Tarde, donde centró su análisis en las profundas consecuencias humanas que sufren los ciudadanos cuando la atención médica se suspende.
Durante su intervención, Jáquez Caminero reconoció con claridad que los médicos merecen condiciones de trabajo dignas, seguridad y que las autoridades cumplan con los compromisos asumidos, enfatizando que el Estado tiene la obligación de responder a estos reclamos para evitar que los conflictos se repitan.
Sin embargo, invitó a la sociedad y a los gremios a mirar hacia el otro lado de la balanza, poniendo sobre la mesa la vulnerabilidad de quienes dependen de una cita médica programada con meses de anticipación:
«Tenemos que preguntarnos quién protege a ese paciente que perdió esa consulta, y que lo más probable es que cuando vuelva a perder un permiso en su trabajo tal vez ni siquiera se lo den, y que su diagnóstico se siga extendiendo o, peor aún, que esa persona se esté sintiendo mal y no sepa lo que tiene porque el día de su cita el Colegio Médico Dominicano hizo un paro».
Un ciclo de vulnerabilidad laboral y clínica
El planteamiento de la comunicadora saca a la luz un problema sistémico que va más allá de la simple reprogramación de una cita. Para un trabajador dominicano del sector informal o formal, ausentarse de sus labores para acudir a un hospital público o centro de salud privado implica un reto económico y logístico.
Cuando un paro gremial interrumpe ese proceso, el impacto se traduce en:
- Pérdida de permisos laborales: La imposibilidad de justificar una nueva ausencia en el trabajo sin arriesgar el empleo o los escasos ingresos diarios.
- Retraso en diagnósticos críticos: Enfermedades silentes o condiciones graves que continúan avanzando sin la supervisión médica adecuada.
- Desgaste físico y emocional: La incertidumbre de un paciente que padece dolencias físicas y se encuentra con las puertas cerradas en el momento clave de recibir respuestas clínicas.
La denuncia de Jáquez Caminero abre nuevamente el debate sobre la urgente necesidad de encontrar mecanismos de lucha sindical y negociación que garanticen las conquistas del personal de salud, pero que al mismo tiempo resguarden el derecho inalienable de la ciudadanía a recibir asistencia médica continua y oportuna.





