SANTO DOMINGO — La reconocida actriz y humorista dominicana Cheddy García abrió su corazón durante una reciente entrevista concedida a Ivana Gabrilovic, donde reveló las tensiones y el agotamiento que le genera el ecosistema digital actual, asegurando que ha llegado a sentir temor de emitir cualquier opinión pública.
Durante la conversación, la popularmente conocida como «La Mamá del Humor» reflexionó sobre cómo ha cambiado su relación con las plataformas digitales a lo largo de los años. Recordó que, en un principio, su enfoque era estrictamente comercial y de crecimiento en busca de seguidores. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa dinámica comenzó a incomodarle profundamente debido al costo emocional que implica la exposición constante.
García fue enfática al señalar que las figuras públicas que persiguen constantemente el llamado «sonido» se exponen de manera directa a la falta de respeto, una línea roja que a ella le resulta inaceptable cruzar.
“Ya yo tengo hasta miedo de decir algo… Al principio yo quería tener muchos seguidores y yo soy una tipa muy negociante, pero después me empezó a incomodar. Una persona que busca un sonido tiene el riesgo de que le estén faltando al respeto, y a mí me molesta que me falten al respeto”, expresó la humorista.
Asimismo, la artista aclaró que los episodios de controversia en los que a menudo se ve envuelta surgen de forma estrictamente orgánica, impulsados por su personalidad directa, su característico estilo sin filtros y su escasa tolerancia ante situaciones injustas o comentarios malintencionados.
No obstante, denunció que existe una marcada presión por parte de algunos sectores de la farándula digital que constantemente intentan provocarla para obtener reacciones. Según relató, hay días en los que se cruza con múltiples comunicadores y creadores de contenido que la nombran insistentemente buscando una respuesta.
“Los faranduleros me viven apoyando para que yo les responda, porque ellos saben que eso va a generar”, advirtió, evidenciando la estrategia que utilizan ciertos espacios para monetizar a costa de los conflictos con figuras públicas.





