Redacción. El primer ministro israelí y líder del partido Likud, Benjamín Netanyahu, depositó pasado el mediodía de este martes su voto en un colegio electoral de Jerusalén, acompañado por su esposa, Sara, según informó su Oficina.
Tras sufragar, el mandatario instó a la ciudadanía con un contundente llamado: «¡Vayan a votar!». Sin embargo, la jornada estuvo marcada por las fuertes declaraciones de Netanyahu a través de un videomensaje, en el que acusó a la izquierda y a los partidos árabes de intentar «robar las elecciones».
Las acusaciones del primer ministro se produjeron luego de que la Policía detuviera en la región de Néguev a tres sospechosos acusados de intentar comprar votos para el partido islamista Raam. Ante esto, Netanyahu advirtió que los índices de participación en el sector árabe son elevados e insistió en movilizar a sus bases para evitar que un bloque opositor apoyado por partidos árabes llegue al poder.
Una jornada con participación récord
El llamado de los líderes políticos coincide con una afluencia masiva a las urnas. Según los datos publicados al mediodía por la Comisión Electoral Central de Israel, la participación alcanzó un 31,5 % del electorado, superando por tres puntos los registros de los comicios de 2022 y posicionándose como la cifra más alta registrada a esa hora desde 1977.
Unos comicios cruciales para el futuro político de Israel
Estas elecciones se celebran tres años después de los ataques de Hamás y la posterior ofensiva contra Gaza, en un escenario sumamente reñido donde las encuestas no sitúan a Netanyahu como favorito frente a la coalición opositora liderada por Gadi Eisenkot.
El primer ministro reiteró el eje central de su campaña, advirtiendo a los votantes que lo que está en juego es «la preservación de nuestro Estado judío» mediante un gobierno de derechas sólido frente a cualquier alternativa de centro-izquierda o con respaldo árabe.





