El estado de Indiana, en el centro-norte de Estados Unidos, ejecutó este jueves a Jeffrey Weisheit, condenado a muerte por provocar en 2010 un incendio en el que fallecieron los dos hijos de su novia, de 8 y 5 años. La ejecución se realizó mediante inyección letal en la Prisión Estatal de Indiana y comenzó poco después de la medianoche. El recluso fue declarado muerto a las 00:45, hora local.
Mientras tanto, Florida y Alabama tenían previstas otras dos ejecuciones durante la misma jornada, también mediante inyección letal. En Florida, el condenado es Jesse Guardado, de 64 años, sentenciado por matar a golpes y puñaladas en 2004 a una mujer de 75 años que lo había ayudado después de salir de prisión. La ejecución fue programada para las 18:00, hora local, en la prisión estatal de Florida, en Raiford.
La orden para ejecutar a Guardado fue firmada por el gobernador republicano Ron DeSantis. De concretarse, sería la decimonovena ejecución de Florida en 2026, con lo que el estado igualaría el récord registrado en 2025. La cifra refleja el ritmo de aplicación de la pena capital en ese territorio durante el presente año.
En Alabama, las autoridades tenían prevista la ejecución de Michael Taylor, de 54 años, una hora después de la programada en Florida. Taylor fue condenado por matar a golpes a una pareja de ancianos con una barra de metal durante un robo en su vivienda. Tenía 19 años cuando ocurrieron los hechos y fue arrestado en Birmingham, a una hora del lugar del crimen, mientras se encontraba junto al vehículo de las víctimas.
Los tres casos se producen en medio de un debate nacional sobre las condiciones de aplicación de la pena de muerte, luego de dos intentos fallidos de ejecución de Christa Pike en Tennessee y de la cancelación de la transmisión en directo de la ejecución por fusilamiento del militar Nidal Malik. Según el Death Penalty Information Center (DPIC), Estados Unidos acumulaba 33 ejecuciones en 2026: 18 en Florida y 15 distribuidas entre otros cinco estados.





