A poco más de 20 horas de ocurrida la catástrofe que al momento de escrito había tomado la vida de 79 personas, la incertidumbre y la desesperación aumentaba a medida que iba pasando el tiempo.
Alrededor de las 10:00 de la noche todavía una gran cantidad de personas se mantenían en los alrededores de la discoteca Jet Set en búsqueda de alguna información con relación al paradero de sus familiares y allegados que se encontraban en el lugar cuando su techo colapsó.
Sin embargo, a poco más de 20 horas de ocurrida la catástrofe que al momento de escrito había tomado la vida de 79 personas, la incertidumbre y la desesperación aumentaba a medida que iba pasando el tiempo.
«Yo he ido a prácticamente todos los sitios y aún no tengo una información. He ido a los hospitales, clínicas y no tengo nada, por lo que entiendo que está ahí adentro», fue lo dicho por una mujer solamente identificada como Paulina, quien aún se mantiene investigando el paradero del padre de sus hijos.
Ese «viacrucis» vivido por Paulina es el mismo repetido por múltiples personas quienes desde las una de la mañana cuando la estructura completa cayó encima de los presentes en el Jet Set que disfrutaban de un concierto del merenguero Ruby Pérez, quien habría fallecido en el hecho.
«Desesperanza»
Con el pasar de las horas y con el conteo de traslados de personas encontradas vivas en el lugar hacia centros médicos cercanos, la incertidumbre se convirtió en una percepción de desánimo y desesperanza.
Mientras los centros de Patología Forense, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) y las emergencias del Ney Arias, Marcelino Vélez y otros se abarrotan de personas en búsqueda de identificar y reclamar los cadáveres aún no reconocidos, en la zona cero los presentes se acercaban a una carpa del Inacif con fotografías de sus relacionados para tratar de determinar si su cuerpo se encontraba allí.
Entre las malas noticias
Cada cierto tiempo, varios familiares de las víctimas salían llorando de ese perímetro, al confirmarsele que allegado había fallecido el hecho. Entre esas malas noticias y llantos, grupos de oración y apoyo fueron formados en distintos puntos de la zona en búsqueda de brindar conformidad y estabilidad.





