En 2015, la Unión Europea (UE) firmó el compromiso de abandonar la extracción ilimitada de recursos naturales y concebir que cada nuevo objeto sea respetuoso, duradero, reparable y, en última instancia, reciclable.
Cada vez son más los ciudadanos que buscan productos que reduzcan el consumo de recursos en su diseño y fabricación, sean reutilizables y fácilmente reciclables y que usen materias primas cuyos residuos puedan recuperarse. O lo que es lo mismo, las 4Rs que menos impactan negativamente en el medioambiente.
En la actualidad, el faro que guía la actuación de gobiernos y empresas son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y el Acuerdo de París. En la UE quedan consolidados en el Horizonte 2020 y el Pacto Verde Europeo. Y aquí es la España Circular 2030-EEEC, que se revisará cada tres años, la que ha puesto en marcha la transición a fin de reducir la contaminación y el daño a la diversidad.
Sus ejes de actuación contemplan las materias primas secundarias, cambiar el consumo, la producción, la gestión de residuos y la reutilización del agua, clave para el país.





