El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) intensificar sus esfuerzos para ejecutar el programa de deportaciones masivas más grande en la historia del país.
En una publicación en su red social Truth Social, realizada durante su viaje a Canadá para la cumbre del G7, Trump instó a los agentes a “hacer todo lo posible” para alcanzar este ambicioso objetivo.
La administración ha movilizado recursos federales para lograr una meta de 3,000 detenciones diarias relacionadas con inmigración. Sin embargo, fuentes internas han señalado que, a pesar de la promoción pública, existen críticas internas por no alcanzar las cifras previstas.
Este plan se enmarca en una política migratoria estricta que ha generado debate sobre sus impactos humanitarios y legales. Expertos advierten que las deportaciones masivas pueden afectar a comunidades vulnerables y generar tensiones diplomáticas con países vecinos.Con esta medida, la Casa Blanca busca reforzar su postura sobre inmigración, aunque enfrenta desafíos operativos y sociales en su implementación.





