Roland Beainy, cofundador de la cadena de hamburguesas texana ‘Trump Burger’, fue arrestado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos por permanecer en el país tras el vencimiento de su visa, enfrentando así un proceso de deportación. Llegó a EE.UU. en 2019 con una visa de no inmigrante que no permitía trabajar, y abrió su primer local en Bellville, Texas, un año después, seguido por tres sucursales más en el estado.
Aunque la ley estatal permite a extranjeros no residentes establecer negocios, ICE señaló que Beainy no tenía permiso migratorio válido, y que su matrimonio con una ciudadana estadounidense, usado para intentar obtener residencia en 2021, fue declarado falso tras una investigación. Fue detenido el 16 de mayo de 2025 y luego liberado bajo fianza, con una audiencia prevista para noviembre del mismo año.
Los restaurantes son conocidos por su temática inspirada en Donald Trump, con menú y decoración alusivos al expresidente y símbolos estadounidenses, generando fama viral en redes sociales. Sin embargo, la administración actual mantiene una línea dura sobre el cumplimiento de las leyes migratorias, sin preferencia por razones políticas o de negocios.
Este caso refleja la estricta vigilancia estadounidense sobre el cumplimiento migratorio y cómo dificultades legales pueden afectar a empresarios extranjeros que operan en el país, incluso en contextos mediáticos y políticos evidentes.






