El Partido Laborista de Noruega, liderado por el primer ministro Jonas Gahr Støre, obtuvo aproximadamente el 28% de los votos en las recientes elecciones parlamentarias, según los primeros resultados. Sin embargo, para asegurar la gobernabilidad, necesitará el apoyo de otros partidos de izquierda.
Las proyecciones de la radiotelevisión pública NRK, la cadena TV2 y el diario Verdens Gang indican que los laboristas y sus aliados sumarían 87 de los 169 escaños, apenas dos más de los requeridos para alcanzar la mayoría absoluta. Støre, quien asumió el cargo en 2021, deberá negociar una coalición o gobernar en minoría, como ha hecho durante su mandato.
En el ámbito opuesto, el Partido del Progreso, de ultraderecha y liderado por Sylvi Listhaug, logró un histórico 23.7% de los votos, superando por primera vez a los conservadores, que cayeron al 14.8%. Este avance consolida al bloque populista como la segunda fuerza política en Noruega, con un enfoque en recortes impositivos y un firme rechazo a la inmigración.
La campaña electoral estuvo marcada por debates sobre inflación, costos de electricidad, impuestos y el futuro de la industria petrolera. Los partidos más a la izquierda están presionando para aumentar los impuestos a las rentas altas y limitar la explotación de petróleo y gas, sectores cruciales para la economía noruega, especialmente tras las sanciones a Rusia.
Los últimos estudios de opinión sugerían una ventaja de diez escaños para el bloque gubernamental, pero la realidad de la gobernabilidad se complica tras estos resultados.
Partido Laborista gana en Noruega, pero enfrenta retos de gobernabilidad

Deja un comentario Deja un comentario




