Ucrania lanzó uno de sus mayores ataques con drones contra Rusia desde el inicio de la guerra en febrero de 2022, con una ofensiva de aproximadamente 600 drones que dejó al menos cuatro muertos y varios heridos, según informaron las autoridades rusas. El Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus sistemas antiaéreos derribaron 556 drones durante la noche y otros 30 fueron interceptados posteriormente.
Las interceptaciones ocurrieron en 14 regiones rusas, además de la anexionada Crimea y zonas de los mares Negro y de Azov. La región de Moscú fue una de las más afectadas, con más de 80 drones derribados, tres fallecidos en sus alrededores y 12 heridos, principalmente trabajadores de una obra cercana a una refinería, según informó el alcalde Serguéi Sobianin.
El presidente Volodímir Zelenski defendió la ofensiva y afirmó que la respuesta estaba “totalmente justificada” tras recientes bombardeos rusos sobre Kiev que dejaron 24 muertos. Señaló que Ucrania busca presionar a Rusia para que ponga fin a la guerra y reiteró que sus ataques se enfocan en objetivos militares y energéticos para debilitar la capacidad ofensiva rusa.
Según el Estado Mayor ucraniano, entre los blancos alcanzados en la región de Moscú estuvo una planta especializada en la producción de productos de alta tecnología y microchips utilizados en armas de alta precisión. Además, el comandante de las Fuerzas de Vehículos No Tripulados de Ucrania, Robert Brovdi, declaró que la prioridad sigue siendo fortalecer el uso de ataques de largo alcance contra una amplia variedad de objetivos militares.
Mientras tanto, la Fuerza Aérea ucraniana reportó haber interceptado 279 drones rusos de un total de 287 lanzados durante la misma noche. Las negociaciones entre ambos países permanecen suspendidas, mientras continúan los bombardeos y se intensifica la guerra de drones en ambos lados del conflicto.





