
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, insistió de manera categórica en sus denuncias sobre un presunto fraude en las elecciones presidenciales del pasado 31 de mayo, revelando un documento técnico que, según el mandatario, probaría la inyección irregular de casi un millón de votos en beneficio del candidato de derecha Abelardo de la Espriella.
De acuerdo con el archivo de pruebas publicado por el jefe de Estado, la cifra exacta de sufragios añadidos ilícitamente a la campaña de De la Espriella asciende a 988.339 votos. De confirmarse esta alteración, el volumen de sufragios artificiales superaría por amplio margen la diferencia de 670.000 votos que el preconteo oficial de la Registraduría Nacional del Estado Civil le otorgó a De la Espriella por encima del aspirante de izquierda, Iván Cepeda.
A pesar de que la Registraduría Nacional y las revisiones iniciales de los jueces sostienen que la jornada electoral transcurrió sin alteraciones ni indicios de fraude, Petro afirmó poseer evidencias contundentes e inexplicables desde la lógica física. El gobernante denunció que se identificaron 5.300 mesas de votación atípicas, en las cuales aparecen registrados más de 300 votos depositados e incluso puestos que «llegan a los 700 votos», cifras que rebasan la capacidad máxima y el censo de participación real asignado a cada uno de esos puntos.
“Aquí entrego las 5.300 mesas atípicas en dónde hay mucho más sufragantes que los posibles físicamente. El escrutinio sobre estas mesas debe hacerse no solo contando de nuevo los votos sino comparando los listados de votantes con el E11 y con el censo electoral oficial entregado hace dos meses”, sentenció el mandatario colombiano
El informe revelado por la Casa de Nariño evidencia que las alteraciones no se limitaron al suelo colombiano. El documento expone variaciones drásticas e inexplicables en la participación ciudadana registrada en consulados y embajadas en el exterior, haciendo especial énfasis en los puestos de votación de:
- Estados Unidos
- Canadá
- Reino Unido
Asimismo, en el plano local, el reporte destaca focos críticos con graves anomalías en las urnas de zonas clave para los comicios, entre las que sobresalen la capital de la República, Bogotá, y los departamentos de Antioquia, Valle del Cauca, Cauca y Cundinamarca.
Ante este escenario de extrema tensión política y de cara a la segunda vuelta presidencial, el presidente Gustavo Petro condicionó la validez del proceso e insistió en que el escrutinio final no puede ser un simple conteo manual de tarjetas, sino una auditoría profunda que confronte de manera rigurosa las actas de los jurados (E11) contra el censo electoral oficial cerrado meses atrás.




