El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, decretó un nuevo estado de excepción por “grave conmoción interna” en diez provincias y tres municipios del país, apenas 16 días después de que concluyera la medida anterior implementada para combatir la violencia y el crimen organizado.
La disposición tendrá una vigencia de 60 días y abarca las provincias de Pichincha, Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas, Sucumbíos y Azuay, además de los municipios de La Maná, Las Naves y La Troncal. El objetivo es reforzar las operaciones de seguridad y recuperar el control del orden público en las zonas más afectadas.
El decreto permite a las fuerzas de seguridad realizar intervenciones especiales para prevenir, contrarrestar y neutralizar actividades criminales. Asimismo, suspende temporalmente la inviolabilidad del domicilio, facultando a las autoridades a ingresar a viviendas privadas cuando existan sospechas de actividades ilícitas.
La medida llega un mes después de que Noboa anunciara que no extendería el estado de excepción que estuvo vigente hasta el 1 de junio. Sin embargo, el deterioro de la situación de seguridad llevó al Gobierno a adoptar nuevamente este mecanismo extraordinario para enfrentar a las organizaciones criminales.
Desde que el mandatario declaró el “conflicto armado interno” en enero de 2024, Ecuador ha aplicado diversos estados de excepción y toques de queda en varias regiones. A pesar de estas acciones, el país cerró 2025 con cerca de 9,300 homicidios, según cifras oficiales, registrando uno de los índices de violencia más altos de América Latina.





