Los líderes del Grupo de los Siete (G7) concluyeron su cumbre en Francia con un mensaje de unidad y un compromiso de aumentar la presión sobre Rusia por la guerra en Ucrania. Los aliados de Estados Unidos destacaron además lo que calificaron como un cambio en la postura del presidente Donald Trump respecto al conflicto, acercándose a las posiciones defendidas por las demás potencias occidentales.
A diferencia de encuentros anteriores marcados por desacuerdos, los mandatarios lograron consensuar una declaración final que aborda temas geopolíticos clave, incluyendo la situación en Ucrania y las medidas contra Moscú. El canciller alemán Friedrich Merz afirmó que las negociaciones fueron complejas, pero permitieron alcanzar resultados concretos.
Entre las decisiones adoptadas figura el incremento del apoyo militar a Ucrania, especialmente en materia de defensa aérea. Además, los países del G7 acordaron reforzar las sanciones económicas contra Rusia, con énfasis en sectores estratégicos como el petróleo y el gas, buscando debilitar la capacidad de financiamiento de la guerra.
El presidente francés Emmanuel Macron destacó lo que describió como un cambio significativo en la visión de Estados Unidos sobre el conflicto. Según explicó, Trump reconoció que Rusia no muestra actualmente una voluntad real de avanzar hacia un acuerdo de paz, lo que contribuyó a fortalecer la posición común del bloque.
La primera ministra italiana Giorgia Meloni también resaltó la convergencia alcanzada durante la cumbre, señalando que no se registraron fricciones importantes sobre Ucrania. El encuentro contó con la participación del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, mientras Trump adoptó un tono más crítico hacia Moscú y expresó su frustración por las pérdidas humanas que sigue provocando la guerra.





