Ciudad del Vaticano.- El Vaticano hizo público el balance del Óbolo de San Pedro, el fondo que canaliza las donaciones de los fieles de todo el mundo para sostener la labor del Papa y financiar proyectos de ayuda humanitaria, revelando que en 2025 se recaudaron 57,6 millones de euros, con Estados Unidos como principal país aportante.
De acuerdo con el informe oficial, 54,5 millones de euros provinieron directamente de donaciones, mientras que otros 3,1 millones correspondieron a rendimientos financieros y otros ingresos del fondo.
Estados Unidos, principal sostén económico
El desglose por países confirma una tendencia sostenida en los últimos años: Estados Unidos encabeza ampliamente las contribuciones, con 14,2 millones de euros, lo que representa más del 26 % del total.
Le siguen Italia, con 3,1 millones de euros, y Brasil, con 2,1 millones. También figuran entre los principales aportantes Corea del Sur, Alemania y España, en un escenario donde la solidaridad de los fieles continúa teniendo un alcance global.
Según los datos del Vaticano, la mayor parte de los recursos —unos 40,1 millones de euros— provino de diócesis y particulares, mientras que el resto fue aportado por fundaciones e institutos religiosos.
Un fondo con doble misión: caridad y sostenimiento del Vaticano
El Óbolo de San Pedro no solo financia acciones sociales. También contribuye al funcionamiento de la Santa Sede y a la misión pastoral del Papa en todo el mundo.
En 2025, el balance refleja que los gastos ascendieron a 59,8 millones de euros, lo que dejó un ligero déficit de 2,2 millones, atribuido principalmente a fluctuaciones en el tipo de cambio de divisas.
Los recursos se distribuyen en dos grandes áreas: el apoyo a la misión apostólica del Papa y la financiación de proyectos humanitarios en distintos países afectados por pobreza, conflictos o desastres naturales.
Ayuda humanitaria en 74 países
Durante el último ejercicio, el fondo permitió financiar 252 proyectos en 74 países, con especial atención a África, que recibió el 39 % de los recursos destinados a ayuda directa.
Entre las iniciativas destacan programas de asistencia en zonas de conflicto como la Franja de Gaza, proyectos educativos en India y Sudán del Sur, y centros pastorales en países como Sri Lanka, Egipto y Burkina Faso.
En Europa, parte de los fondos se destinaron a la asistencia humanitaria en Ucrania y al apoyo formativo de religiosos procedentes de países en desarrollo.
Una tradición de siglos que sostiene la misión del Papa
El Óbolo de San Pedro tiene raíces históricas que se remontan a la Edad Media y se formalizó como colecta anual en el siglo XIX. Actualmente, se realiza cada 29 de junio, coincidiendo con la solemnidad de San Pedro y San Pablo, aunque las donaciones pueden enviarse durante todo el año a través de parroquias, transferencias bancarias o aportes directos.
La Santa Sede define este fondo como un gesto de comunión con el Papa y de apoyo a su labor espiritual y humanitaria en el mundo.
En su mensaje con motivo de la colecta, el Pontífice agradeció la solidaridad global y llamó a mantener el compromiso: “Sigamos caminando juntos en la fe y en la comunión”, expresó.
Un apoyo que sigue siendo clave para el Vaticano
Más allá de las cifras, el informe confirma que el Óbolo de San Pedro continúa siendo una de las principales fuentes de financiamiento de la misión papal y de proyectos sociales de la Iglesia Católica.
En un contexto de crecientes desafíos financieros para la Santa Sede, el fondo mantiene su papel como puente entre la solidaridad de los fieles y la ayuda directa a comunidades vulnerables en todo el mundo.





