SANTO DOMINGO. – La psicóloga Melissa Pol advirtió que mudarse en pareja antes del matrimonio es un «arma de doble filo» si el objetivo final es casarse y formar una familia. Según la especialista, la tendencia actual de convivir «para ver qué pasa» hace que se asuma un nivel de compromiso diario sin que exista una base formal previa.
«Por eso se llama anillo de compromiso», explicó Pol. A su juicio, cuando una persona accede a la convivencia sin esta garantía, le quita al otro la necesidad o el incentivo de proponer matrimonio más adelante. En ese sentido, señaló que el tiempo de convivencia posterior no justifica los reclamos tardíos: si aceptaste mudarte bajo esas condiciones, no puedes exigir un anillo cinco años después.
La psicóloga enfatizó que la clave está en establecer los límites y los «no negociables» antes de dar el paso, lo que requiere tener «conversaciones incómodas». Entre estos temas indispensables, destacó el manejo del dinero y las expectativas de vida.
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Como ejemplo de la falta de claridad inicial, mencionó las quejas de mujeres que son mantenidas por sus parejas pero que ahora desean trabajar. Pol criticó esta postura señalando que, si el hombre planteó desde el principio que no quería que ella trabajara y ella lo aceptó, no es coherente quejarse años después de una condición que ya conocía y toleró desde el inicio de la relación.





