La Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) informó que la inflación energética en América Latina y el Caribe se triplicó entre marzo y mayo de 2026, impulsada por las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente y el Estrecho de Ormuz. Tras alcanzar en febrero su nivel más bajo del período analizado, cercano a cero, el indicador comenzó a registrar un crecimiento sostenido.
Según el reporte, la inflación energética interanual pasó de 2.12 % en marzo a 4.52 % en abril y alcanzó 6.41 % en mayo de 2026. En contraste, la inflación general de la región mostró un comportamiento más estable y cerró mayo en 4.13 %, reflejando una menor sensibilidad frente a las variaciones de los precios internacionales de la energía.
OLADE explicó que el incremento responde al aumento de los costos de importación, refinación, transporte y comercialización de los combustibles. Como resultado, los precios al consumidor continúan por encima de los niveles registrados antes del conflicto en el Medio Oriente.
El informe señala que el precio promedio de la gasolina permanece un 16 % por encima de su nivel de referencia, mientras que el diésel registra un incremento del 13 %, pese a una ligera corrección observada en las últimas semanas. La organización indicó que estas presiones continúan afectando los mercados de la región.
La entidad también destacó que la transmisión de las variaciones internacionales hacia los precios finales no ocurre de forma inmediata ni uniforme. Factores como los inventarios adquiridos previamente, los impuestos, los subsidios y los mecanismos nacionales de estabilización de precios influyen en el comportamiento de los combustibles en cada país.





