Ginebra.– La Organización Mundial de la Salud (OMS) instó este jueves a los países europeos a incorporar la preparación frente al calor extremo en la planificación permanente de sus sistemas sanitarios, al advertir que las olas de calor han dejado de ser fenómenos estacionales y representan una amenaza creciente para la salud pública.
Como parte de ese llamado, la oficina regional de la OMS para Europa presentó una nueva guía de acción destinada a actualizar los planes nacionales de respuesta ante episodios de altas temperaturas, con el objetivo de fortalecer la capacidad de prevención y atención de los servicios de salud.
El organismo alertó que, pese a que el verano aún no concluye en Europa, casi 10,000 personas han fallecido por causas asociadas al calor extremo en solo cinco países europeos. La OMS recordó además que Europa es el continente que se calienta con mayor rapidez, a un ritmo dos veces superior al promedio mundial, lo que incrementa la frecuencia e intensidad de estos eventos climáticos.
La principal innovación de la guía consiste en integrar el riesgo por calor dentro del funcionamiento cotidiano de los sistemas de salud, en lugar de activar medidas únicamente cuando se emiten alertas meteorológicas. Según la organización, esta estrategia permitirá una respuesta más rápida y coordinada para proteger a la población. (
Entre las recomendaciones figuran la preparación anticipada de hospitales y centros de salud, el diseño de protocolos específicos para distintos sectores, el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana y el desarrollo de campañas permanentes de información para la ciudadanía. Asimismo, se propone fomentar una mayor participación comunitaria en la protección de las personas más vulnerables, como adultos mayores, niños, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas.
La OMS también recomienda adaptar la infraestructura hospitalaria para soportar temperaturas extremas, habilitar espacios refrigerados, garantizar el acceso al agua potable y capacitar al personal sanitario para detectar y tratar oportunamente casos de agotamiento por calor y golpes de calor. Además, plantea establecer mecanismos automáticos de coordinación entre los servicios de salud, las autoridades locales y los organismos meteorológicos para mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias climáticas.
El organismo reiteró que el aumento sostenido de las temperaturas, impulsado por el cambio climático, exige que los sistemas sanitarios dejen de considerar las olas de calor como eventos excepcionales y las incorporen como un riesgo permanente dentro de su planificación y gestión.





