Estados Unidos lanzó una nueva ola de bombardeos contra Irán por novena noche consecutiva, ampliando el alcance de sus operaciones hacia el centro y el noroeste del país, incluyendo zonas donde se ubican instalaciones nucleares. En respuesta, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que la República Islámica enfrenta una «guerra a gran escala» y aseguró que el país debe prepararse para las consecuencias del conflicto.
Los ataques estadounidenses dejaron al menos un muerto y varios heridos en la ciudad de Tabriz, además de lesionados en Urmia, según autoridades iraníes. Washington sostuvo que las operaciones estuvieron dirigidas contra objetivos militares, mientras que Teherán denunció impactos en localidades civiles y en áreas cercanas a la central nuclear de Bushehr, así como en la planta de Darkhovin, que aún se encuentra en construcción.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, indicó que la ofensiva fue realizada en honor a militares estadounidenses fallecidos en los últimos días. Según el balance oficial, 17 soldados estadounidenses han muerto desde el inicio de la guerra el 28 de febrero. Del lado iraní, el último informe oficial reporta 50 fallecidos y más de 500 heridos desde la reanudación de los combates a comienzos de julio.
Mientras continúan las acciones militares, ambos países mantienen contactos diplomáticos a través de mediadores. Irán confirmó que sigue dialogando mediante países como Pakistán, Catar y Omán, aunque el protocolo de entendimiento firmado entre Washington y Teherán el pasado 17 de junio quedó sin efecto tras la reanudación de las hostilidades. Paralelamente, Irán volvió a lanzar ataques contra Kuwait y Baréin, aliados de Estados Unidos.
La tensión también se trasladó al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Irán reiteró que tomará las medidas necesarias para proteger su soberanía y mantener el control del paso estratégico. La agencia británica UKMTO informó sobre un buque en llamas en la zona, mientras los Guardianes de la Revolución aseguraron que dos embarcaciones explotaron al intentar cruzar el estrecho. El recrudecimiento del conflicto ha impulsado el precio del petróleo Brent hasta alrededor de 88.55 dólares por barril.





