El comunicador sostuvo en “El Mañanero” que muchas parejas se casan sin estar preparadas para asumir las responsabilidades, limitaciones y compromisos de la vida matrimonial
Santo Domingo.– El comunicador y exdiputado Luisín Jiménez consideró que una de las principales razones por las que muchos matrimonios terminan en divorcio es que las parejas apresuran el momento de casarse sin estar realmente preparadas para asumir las responsabilidades de la vida en común.
Durante su participación en el programa “El Mañanero”, Jiménez explicó que muchas parejas llegan al matrimonio convencidas de que se conocen suficientemente, pero que la convivencia matrimonial puede revelar situaciones y responsabilidades para las cuales no estaban preparadas.
“La principal causa del divorcio, la número uno, es acelerar el matrimonio”, afirmó.
El comunicador sostuvo que algunas parejas creen conocerse porque han pasado tiempo juntas, han convivido ocasionalmente o han compartido aspectos económicos, pero que esas experiencias no necesariamente significan que estén preparadas para construir un hogar.
“Una pareja se conoce, creen ellos que se conocen porque han dormido dos veces juntos, porque han compartido su dinero. Se casan y cuando se casan comienzan una vida a la que no están preparados”, expresó.
Las responsabilidades después del matrimonio
Jiménez señaló que el matrimonio implica una serie de compromisos cotidianos que pueden representar un cambio importante para quienes estaban acostumbrados a llevar una vida sin demasiadas obligaciones compartidas.
Explicó que después de casarse aparecen responsabilidades relacionadas con la convivencia, las llamadas, los reclamos, la alimentación y las decisiones que deben tomarse pensando también en la pareja.
“Después que usted está casado, usted tiene que soportar llamadas, usted tiene que soportar reclamos. Lamentablemente, usted tiene obligaciones”, manifestó.
A modo de ejemplo, señaló que una persona ya no puede manejar su tiempo de la misma manera que cuando estaba soltera, porque existen responsabilidades que deben ser atendidas dentro del hogar.
“Si usted no quiere ir a comer, tiene que dejar lo de la comida en la casa”, dijo, al explicar que la vida matrimonial exige asumir compromisos incluso cuando las circunstancias personales no sean las más cómodas.
De una vida sin compromisos a una vida compartida
Para Jiménez, uno de los problemas aparece cuando una persona pretende mantener después del matrimonio el mismo estilo de vida que llevaba antes de asumir ese compromiso.
“Esa vida de trotamundos que tú llevabas, tienes que frenarla porque no estás preparado”, sostuvo.
El planteamiento del comunicador apunta a que el matrimonio requiere un proceso previo de conocimiento y preparación, debido a que la convivencia implica compartir responsabilidades y tomar decisiones que afectan a ambos integrantes de la pareja.
Jiménez insistió en que el problema no necesariamente está en el matrimonio como institución, sino en entrar en él de manera apresurada y sin comprender las obligaciones que implica.
Un llamado a las parejas jóvenes
Sus declaraciones estuvieron dirigidas especialmente a los jóvenes que contemplan casarse, a quienes recomendó no tomar la decisión de manera impulsiva.
El comunicador considera que antes de dar ese paso es necesario conocer verdaderamente a la persona con quien se pretende compartir la vida y entender que el matrimonio supone mucho más que una relación sentimental.
La reflexión de Jiménez plantea que el noviazgo y el matrimonio son etapas diferentes, y que las parejas deben evaluar si realmente están preparadas para asumir las responsabilidades económicas, emocionales y cotidianas que supone formar un hogar.
Su conclusión fue contundente: apresurar el matrimonio puede convertirse en un factor determinante para que una relación termine poco tiempo después en divorcio.





