Santo Domingo — Las relaciones entre la República Dominicana y Cuba atraviesan su momento más tenso en los últimos años tras la decisión del gobierno dominicano de ordenar la salida de nueve miembros de la misión diplomática cubana y a sus familias, otorgándoles un plazo improrrogable de siete días para abandonar el territorio nacional.
La medida, comunicada de manera oficial el pasado 13 de agosto de 2026 por la Cancillería dominicana, se llevó a cabo invocando el Artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, el cual faculta al Estado receptor para declarar a los representantes extranjeros como personas non gratas sin la obligación de detallar públicamente los motivos específicos de la sanción.
Aclaración sobre el estatus diplomático
A pesar de la contundencia de la medida, las autoridades locales confirmaron que esta acción no constituye una ruptura formal de los vínculos diplomáticos entre ambas naciones. Tanto la República Dominicana como Cuba mantienen abiertas sus respectivas embajadas y operan bajo los canales formales del derecho internacional, por lo que el núcleo de la decisión se limita exclusivamente al rechazo de determinados funcionarios de la legación.
No obstante, el impacto de la decisión ha generado un notable enfriamiento y un evidente deterioro en la relación bilateral.
Reacción de La Habana y contexto regional
Por su parte, el gobierno cubano emitió una respuesta contundente rechazando de forma categórica la expulsión de sus funcionarios. Desde La Habana se defendió la labor de los diplomáticos, asegurando que estos se apegaron en todo momento al respeto de las normativas internacionales, al tiempo que diversos sectores interpretan la medida enmarcada en un contexto de mayor aislamiento diplomático y presiones económicas sobre la isla durante 2026.
Discrepancias y escenarios futuros
Hasta el momento, persiste un vacío oficial en torno a las razones determinantes que motivaron la expulsión por parte de la Cancillería dominicana. Adicionalmente, se ha registrado una discrepancia en los informes de ambas naciones sobre el alcance de la medida: mientras el Estado dominicano sostiene que la restricción afecta a nueve diplomáticos, fuentes de La Habana han cifrado en diez los funcionarios perjudicados.
Mientras la diplomacia internacional observa de cerca este inusual episodio, la gran incógnita continúa girando en torno a los motivos reales que detonaron esta crisis bilateral en suelo caribeño.





