Santo Domingo. – La comunicadora y especialista en moda Sophia Sanabria reflexionó sobre la influencia que tiene la apariencia en la manera en que las personas son percibidas y tratadas socialmente, al abordar el denominado efecto halo y el llamado pretty privilege durante su participación en el espacio La X102 FM.
Sanabria explicó que la vestimenta y el cuidado de la imagen pueden generar, incluso de manera inconsciente, determinadas percepciones sobre las cualidades de una persona.
“La ropa al final verdaderamente hace que cambie cómo la gente te trata”, afirmó.
Según explicó, el efecto halo consiste en atribuir cualidades positivas a una persona a partir de una primera impresión favorable, particularmente cuando su apariencia transmite cuidado, orden o buena presentación.
“Nosotros le adjudicamos unas cualidades positivas a alguien que vemos bien presentado”, señaló.
La apariencia y las primeras impresiones
Para ilustrar su planteamiento, Sanabria utilizó como ejemplo la percepción que puede generarse al observar a una persona bien arreglada.
“Yo vengo a ver a Angélica bien, tranquilita, cuidadita y todo, y yo de una vez puedo comenzar a pensar y decir: caramba, ella se ve como que yo le puedo confiar algo, le puedo confiar una tarea a María Angélica”, explicó.
La comunicadora trasladó el ejemplo al ámbito profesional y planteó cómo la apariencia puede influir incluso en la percepción que se tiene de dos personas con la misma profesión.
“De repente, si veo entre dos doctores uno que está bien recortado, de su barba, limpio, todo, y veo a otro un poquito más desaliñado, yo por inercia, por un tema de humanismo, uno siempre quiere como que: bueno, ese se cuida más; yo creo que él se toma más tiempo”, sostuvo.
Sanabria señaló que, a partir de esa primera impresión, las personas pueden llegar a atribuir características que no necesariamente tienen relación con la realidad.
“Bueno, yo creo que él seguro también es buen papá, también seguro paga la cuenta, trata bien a los meseros, pero eso realmente no siempre es la realidad, no necesariamente”, expresó.
El llamado “pretty privilege”
La especialista en moda también hizo referencia al concepto conocido en inglés como “pretty privilege”, utilizado para describir las ventajas sociales que pueden recibir las personas consideradas atractivas.
“Solamente por un tema estético, podemos comenzar a entender que la gente que es más bonita y más cuidada tiene mayores cualidades”, afirmó.
Sanabria reconoció que esa tendencia a juzgar a las personas por su apariencia no necesariamente responde a una decisión consciente, sino que puede formar parte de la manera en que los seres humanos construyen sus primeras impresiones.
“Es muy bonito decirlo, de que: ‘Ah, no, no juzguemos al libro por su portada’, pero lamentablemente, de una manera inconsciente, todos los seres humanos vamos haciendo eso”, sostuvo.
A su entender, existe una asociación automática entre lo que se percibe como bonito, cuidado o bien presentado y un supuesto mayor valor personal, aunque esa percepción no necesariamente corresponda con las cualidades reales del individuo.
“Entendemos que lo bonito, lo bello, lo bien cuidado, de repente tiene más valor, aunque así no lo sea en sustancia. Esa es la realidad”, manifestó.
La imagen comunica, pero no define
Como parte de su reflexión, Sanabria planteó que una persona con una apariencia considerada más desaliñada podría poseer cualidades profesionales o personales superiores a las que inicialmente se le atribuyen.
“Tal vez en la persona que va un poquito más desaliñada, en distintas profesiones, como puse ese ejemplo de doctores, tal vez el que va desaliñado es más genio que el otro”, señaló.
La comunicadora resumió su planteamiento al destacar que la apariencia puede influir en la primera impresión, pero no constituye necesariamente un reflejo de la verdadera personalidad, capacidad o valores de una persona.
“¿Juzgar un libro por su portada? Decimos que no deberíamos hacerlo, pero la verdad es que es algo profundamente humano”, expresó.
Sanabria agregó que, desde la perspectiva de la moda, el efecto halo demuestra cómo elementos como la ropa, la apariencia y el estilo pueden influir en las conclusiones que las personas sacan sobre alguien incluso antes de conocerlo.
“No significa que la apariencia defina quiénes somos. Significa que, nos guste o no, la imagen comunica antes de que pronunciemos una palabra”, concluyó.





