Santiago. — Durante su reciente participación en la revista La Hora Estelar, el periodista Haime Thomás ofreció declaraciones contundentes sobre su vida personal, revelando cómo enfrentó un intento de extorsión en el que le exigían dinero a cambio de no publicar un video íntimo suyo.
El comunicador explicó que, fiel a su naturaleza transparente, no teme a los secretos porque prefiere no dar pie a manipulaciones. Al recordar el episodio, detalló que una persona desde un centro carcelario intentó chantajearlo exigiéndole 200,000 pesos bajo la amenaza de difundir dicha grabación. Sin embargo, lejos de ceder ante la presión, el veterano periodista la desafió a publicar el material, demostrando que no temía al qué dirán, lo que dejó al descubierto que se trataba de una extorsión sin fundamentos que nunca se materializó.
En ese sentido, el comunicador explicó que su filosofía se basa en la transparencia: «Yo lo único que no digo son las mujeres con las que yo he tenido relación; yo después lo digo todo porque es mi naturaleza». Asimismo, señaló que vive bajo la convicción de no dar espacio a la manipulación: «Este es un mundo en el que los otros están esperando qué descubren de ti para propagarlo, para chantajearte, a mí nadie me va a chantajear con eso».
Durante la entrevista, Haime Thomás recordó el episodio ocurrido hace algunos años, cuando fue blanco de una tentativa de extorsión que, lejos de intimidarlo, enfrentó con total seguridad.
Según relató, una mujer, a quien presume identificar, comenzó a llamarlo desde un recinto penitenciario exigiéndole la suma de 200,000 pesos.
La extorsionadora argumentaba que tenía un video íntimo suyo y que atravesaba por una situación familiar crítica, asegurando que necesitaba el dinero para la supuesta operación de unos niños.
Ante las amenazas de publicar el material si no recibía el pago, la reacción del periodista fue desafiante: «Publícalo para yo verme ahí, porque si tú grabaste algo en un hotel fue con una mujer, no con un hombre».
El comunicador añadió que incluso le retó directamente a difundir la supuesta grabación bajo la frase «publique el maldito video». Sin embargo, la amenaza quedó en nada: la presunta chantajista jamás divulgó contenido alguno ni volvió a dar señales de vida, lo que confirmó que se trataba de una maniobra sin fundamentos reales.





