El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo con Venezuela que, según afirmó, garantiza a empresas estadounidenses una participación mayoritaria en unas 65,000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano. Trump describió el convenio como el “mayor acuerdo petrolero en la historia”, mientras el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, estimó que representará cerca de 100,000 millones de dólares en inversión privada para Venezuela.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. El anuncio se produce después de meses de presión de Washington sobre Caracas y de cambios en la política económica venezolana tras la salida del poder de Nicolás Maduro en enero. Delcy Rodríguez, quien asumió posteriormente el poder de manera interna, promovió reformas en los sectores petrolero y minero destinadas a facilitar la participación de capital extranjero.
Rodríguez confirmó el acuerdo a través de Telegram y lo calificó de “histórico”. La presidenta interina indicó que el convenio contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos y que generaría más de 209,000 millones de dólares en tributos para el Estado venezolano. También agradeció a Trump, Rubio y al Gobierno estadounidense por su disposición a participar en el desarrollo del acuerdo.
Trump señaló que el convenio fue alcanzado por Rubio y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en alianza con empresas privadas. Rubio sostuvo que el acuerdo permitirá a Estados Unidos asegurar reservas estables y petróleo a bajo costo en el hemisferio, además de contribuir, según su argumento, a reducir los precios de la gasolina en territorio estadounidense. Para Venezuela, agregó, la inversión prevista contribuiría a la creación de empleos y a la reconstrucción de su economía.
El acuerdo también está relacionado con la preocupación estadounidense por el suministro mundial de petróleo y el nivel de sus reservas estratégicas. Trump ha instado a empresas estadounidenses a invertir en Venezuela, aunque persisten dudas por el deterioro de la infraestructura petrolera y los antecedentes de expropiaciones durante el chavismo. Chevron, la única petrolera estadounidense que continuaba operando en Venezuela cuando Maduro fue derrocado, informó en julio que elevó su producción diaria a 280,000 barriles y que prevé aumentarla 50 % para finales de 2028.





