Santo Domingo. — El director del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE), Adolfo Pérez de León, defendió el proceso de licitación del Programa de Alimentación Escolar y aseguró que la institución no podía posponer el inicio del año escolar bajo el argumento de que la comida no estuviera lista, al advertir que es imposible mantener a los estudiantes en las aulas hasta las cuatro de la tarde sin alimentos.
Durante su participación en el programa El Gobierno de la Mañana, Pérez de León explicó la complejidad logística y la presión que enfrenta la entidad para garantizar el desayuno y el almuerzo escolar desde el primer día de clases, un objetivo que, según afirmó, lograron cumplir.
Alta demanda y tensión por los cupos limitados
El funcionario se refirió al descontento generado entre los suplidores que quedaron fuera del proceso de adjudicación, reconociendo que la alta competencia y la falta de espacio físico generan tensiones y malestar en el sector.
De acuerdo con las cifras ofrecidas por el titular del INABIE, en el proceso participaron 2 mil 750 proveedores, de los cuales resultaron ganadores 1 mil 740, lo que deja un saldo de aproximadamente 1 mil oferentes sin espacio disponible.
Casos humanos y dramas tras la licitación
Pérez de León se mostró empático con la situación de los oferentes no seleccionados, reconociendo que detrás de cada postulación existen historias complejas que provocan malestar emocional, incluso para la propia administración.
«Hemos visto muchos dramas, algunos de ellos incluso generan desconsuelo y malestar emocional hasta a nosotros como administración: personas que cogieron un préstamo para instalar una cocina, personas cuya familia está enferma, personas con cáncer que tienen cocina y que realmente sus expectativas de vida estaban cifradas en obtener un contrato de alimentación escolar», expresó el funcionario.
Sin embargo, aclaró que la capacidad de respuesta de la institución está limitada por la cantidad de lotes disponibles y la realidad presupuestaria.
«Desafortunadamente yo no tengo el don de multiplicar los panes y los peces; yo no podía convertir 1 mil 750 lotes en una respuesta para 2 mil 750 proveedores. Una parte de ellos sabía que iba a quedar fuera del proceso», concluyó.





