Estados Unidos envió un nuevo vuelo con 78 personas deportadas hacia Haití, en lo que constituye el tercer traslado de este tipo desde que expiró en julio el Estatus de Protección Temporal (TPS) para numerosos ciudadanos haitianos residentes en territorio estadounidense. El vuelo partió desde el aeropuerto ejecutivo de Opa-Locka, en el sur de Florida, con destino a Cap-Haitien.
El secretario del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, informó sobre el traslado a través de la red social X. Según el proyecto humanitario ICE Flight Monitor, la aeronave despegó a las 11:00 de la mañana, hora local, y se dirigió hacia Cap-Haitien, la segunda ciudad más grande de Haití.
Human Rights First, organización que monitorea estos vuelos, señaló que los traslados hacia Haití parecen estar realizándose semanalmente los jueves desde el 20 de agosto, después de que el TPS para muchos haitianos terminara el 27 de julio. Antes de la expiración del programa, los vuelos de deportación hacia Haití se realizaban a un promedio de uno por mes, según la organización.
Entre los 78 deportados se encuentra un exalto funcionario del Gobierno haitiano que fue detenido la semana pasada en Estados Unidos y que enfrenta acusaciones de corrupción en Haití, de acuerdo con información citada por el Miami Herald de autoridades haitianas. El aumento de las deportaciones ocurre mientras persisten cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad en el país caribeño.
La Corte Suprema de Estados Unidos respaldó en junio la decisión de la Administración federal de eliminar el TPS para los haitianos, bajo el argumento de que las condiciones del país habían mejorado suficientemente. Sin embargo, Naciones Unidas reportó al menos 2,310 personas muertas por la violencia en Haití durante los primeros cinco meses del año. Además, el Departamento de Estado mantiene al país en nivel 4 de riesgo y recomienda no viajar bajo ninguna circunstancia. La Administración Federal de Aviación también extendió por seis meses la prohibición de vuelos comerciales y civiles estadounidenses hacia Puerto Príncipe por motivos de seguridad.





