Redacción. — A más de 6,000 kilómetros de distancia de Nueva York, mientras el mundo presenciaba el horror de los atentados del 11 de septiembre de 2001, una mujer en Barcelona gestaba una de las mentiras más colosales del siglo XXI. Su nombre real era Alicia Esteve Head, pero ante el mundo se erigió como Tania Head, la supuesta heroína y decimonovena superviviente de la Torre Sur que cautivó a los medios globales y llegó a presidir la red de afectados.
La elaborada farsa comenzó a tejerse en foros de internet y escaló rápidamente. Con una narrativa desgarradora, Esteve aseguraba haber estado en el piso 78 del edificio cuando el avión comercial impactó, relatando cómo un voluntario le salvó la vida al apagar el fuego de sus ropas y cómo un desconocido a punto de morir le entregó su anillo de casado. Además, inventó un romance trágico con un ejecutivo ficticio llamado Dave —a quien situaba en la Torre Norte— y lucía una cicatriz en el brazo como supuesta evidencia de la tragedia, la cual correspondía en realidad a las secuelas de un aparatoso accidente automovilístico ocurrido años atrás en España.
Del activismo global al engaño al descubierto
El relato de la falsa superviviente ganó tanta tracción que le abrió las puertas de instituciones oficiales y de la propia Red de Supervivientes del World Trade Center, organización que pasó a presidir en 2004. Desde esa tribuna, ofreció conferencias a estudiantes universitarios y guio a personalidades políticas en el Centro de Visitantes Homenaje al WTC.
Sin embargo, las piezas comenzaron a no encajar. Los reportes de la prensa neoyorquina y los registros de las empresas donde supuestamente laboraba evidenciaron vacíos imposibles de ignorar. El castillo de naipes se derrumbó a finales de septiembre de 2007, impulsado por una llamada anónima al diario catalán La Vanguardia que reveló su verdadera identidad: Alicia Esteve, hija de una conocida familia de la burguesía catalana salpicada por escándalos económicos en los años noventa.
Tras destaparse el engaño, que nunca llegó a traducirse en un beneficio económico directo según los registros judiciales, Esteve optó por el silencio y eludir el foco mediático. Años más tarde, reaparecería discretamente en su ciudad natal para iniciar una nueva etapa, dejando atrás el personaje de ficción con el que logró engañar al mundo entero.





