Redacción. — En una decisión poco habitual dentro del sistema penitenciario, Augusto Pacicco, de 39 años, sorprendió a las autoridades judiciales al rechazar formalmente la posibilidad de acceder a la libertad condicional y solicitar permanecer en prisión hasta cumplir la totalidad de su condena.
Pacicco, quien purga una pena de dos años de cárcel y ya reunía los requisitos legales para abandonar el penal de manera anticipada, fundamentó su insólita petición en el vínculo sentimental que mantiene tras las rejas. Según reveló un informe de Telenoche, el interno argumentó que prefiere continuar detenido para no separarse de su pareja, otro recluso con quien comparte sus días en la institución.
A la historia de amor se le suma un factor determinante manifestado por el propio detenido: un profundo temor al proceso de reinserción social y a las dificultades de enfrentarse nuevamente a la vida fuera de prisión sin la compañía de su pareja.
La decisión de Pacicco ha generado asombro tanto en los estrados judiciales como en la opinión pública, reabriendo el debate sobre el impacto emocional del encierro, las relaciones afectivas dentro del sistema carcelario y el miedo al abismo social que sienten muchos reclusos al momento de recuperar la libertad.





