La costarricense Rebeca Grynspan obtuvo 10 votos favorables en la cuarta consulta informal del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para escoger a quien sucederá a António Guterres como secretario general de la organización. Grynspan recibió además tres votos de “discourage” y dos de “no opinion”, de acuerdo con fuentes diplomáticas citadas por Reuters y otros medios internacionales.
El resultado representa un aumento respecto a la tercera ronda, celebrada el 18 de septiembre, cuando Grynspan había obtenido nueve votos favorables, cinco negativos y uno de “no opinion”. Con los 10 apoyos registrados en esta nueva consulta, la diplomática costarricense superó el umbral mínimo de nueve votos afirmativos requerido para que una candidatura pueda ser recomendada formalmente por el Consejo de Seguridad.
Sin embargo, la votación no significa que Grynspan haya obtenido la nominación. Para que el Consejo recomiende a un candidato se necesitan al menos nueve votos favorables y que ninguno de los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— vote en contra. Las papeletas utilizadas en esta ronda fueron iguales para todos los miembros, por lo que los tres votos negativos de Grynspan no permiten determinar si alguno provino de un país con poder de veto.
El argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, aumentó sus apoyos de cinco a ocho y recibió siete votos negativos, sin votos de “no opinion”. La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett también obtuvo ocho votos favorables, seis negativos y uno sin opinión. Los resultados reportados para los demás candidatos fueron cinco apoyos para Olara Otunnu y Macky Sall, tres para María Fernanda Espinosa y uno para Ivonne A-Baki, aunque Naciones Unidas no publica oficialmente el desglose de estas consultas secretas.
La posición de China continúa sin estar definida públicamente. Su portavoz, Guo Jiakun, evitó confirmar el respaldo de su país a alguna candidatura y señaló que China apoyará a una persona que respete la Carta de Naciones Unidas, tenga capacidad, sea imparcial y ejerza sus responsabilidades con dedicación. Las próximas rondas podrían utilizar papeletas diferenciadas que permitan identificar si un voto negativo proviene de uno de los cinco miembros permanentes, aunque sin revelar públicamente qué país emitió el voto.





