El Gobierno de Guatemala, encabezado por el presidente Bernardo Arévalo de León, suspendió temporalmente los impuestos aplicados a los combustibles desde este 1 de octubre y hasta el 31 de diciembre de 2026. La medida busca reducir el impacto del aumento internacional de los precios de los carburantes sobre los consumidores.
La normativa, denominada Ley de Exención Tributaria Temporal de Emergencia al Consumidor de Combustibles, elimina durante tres meses el Impuesto a la Distribución de Petróleo (IDP) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para la importación y venta de gasolina regular y superior, diésel y gas propano.
Según las estimaciones citadas, la exención podría representar un ahorro de hasta 1.23 dólares por galón de gasolina superior, 1.19 dólares para la gasolina regular y 0.83 dólares para el diésel. Antes de la aplicación de la medida, los precios rondaban los 6.60 dólares por galón de diésel, 6.06 dólares para la gasolina superior y 5.79 dólares para la regular.
La suspensión tributaria tendrá un impacto en las finanzas públicas. Se estima que el Estado guatemalteco dejará de percibir aproximadamente 434.8 millones de dólares, equivalentes a 3,318 millones de quetzales, durante el último trimestre de 2026. Entre enero y agosto, Guatemala gastó 3,632.3 millones de dólares en importaciones de combustibles, un 42.8 % más que en igual período de 2025.
La decisión se produjo después de las protestas registradas a principios de septiembre debido al aumento de los precios de los combustibles. Las movilizaciones provocaron bloqueos durante diez días y concluyeron el 11 de septiembre, mientras las pérdidas fueron estimadas en unos 150 millones de dólares diarios en comercio exterior y alrededor de 13 millones de dólares en recaudación fiscal.





