El canciller Víctor “Ito” Bisonó informó la decisión durante una reunión de la OEA y señaló que la medida se mantendrá mientras persistan las condiciones que, según el Gobierno dominicano, afectan las libertades y los principios democráticos en Nicaragua.
WASHINGTON, EE. UU. — República Dominicana anunció este viernes el cierre de su embajada en Nicaragua, en una nueva señal de tensión entre ambos países por la situación política y democrática nicaragüense.
La decisión fue comunicada por el canciller dominicano, Víctor “Ito” Bisonó, durante su intervención en la Trigésima Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Washington.
“Como no queremos que al mirar atrás se diga en el futuro que no supimos estar a la altura de las circunstancias, hago pública en la presente consulta de cancilleres la decisión dominicana de retirar nuestra embajada del hermano país de Nicaragua”, declaró Bisonó.
El ministro de Relaciones Exteriores explicó que la medida permanecerá vigente mientras persistan las condiciones que el Gobierno dominicano ha denunciado en relación con el ejercicio de las libertades y los principios democráticos en Nicaragua.
Bisonó sostuvo que la decisión responde a los lineamientos de política exterior establecidos por el presidente Luis Abinader, entre cuyos pilares, según afirmó, se encuentran la promoción y defensa de la democracia y los derechos humanos.
El canciller también planteó que la respuesta de los países de la región debe ir más allá de los pronunciamientos y traducirse en acciones concretas. En ese sentido, expresó la disposición de República Dominicana de respaldar los esfuerzos de la OEA relacionados con la defensa de los principios democráticos.
Antecedentes de la tensión diplomática
La decisión dominicana ocurre después de que Nicaragua anunciara el cierre de su embajada en Santo Domingo.
El pasado 9 de septiembre, la Cancillería dominicana informó sobre esa medida y recordó que en julio el Gobierno había llamado a consultas a su embajadora en Managua, debido a declaraciones de autoridades nicaragüenses que Santo Domingo consideró contrarias a los principios democráticos y a las obligaciones asumidas dentro del sistema interamericano.
Las relaciones entre ambos gobiernos se deterioraron especialmente después de unas declaraciones del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien afirmó en julio que en su país “no volverán a haber elecciones”.
En aquella ocasión, la Cancillería dominicana condenó las declaraciones y sostuvo que representaban un desconocimiento de los principios de la democracia representativa y del derecho de los ciudadanos nicaragüenses a elegir libremente a sus gobernantes mediante procesos electorales periódicos, libres, justos, transparentes y plurales.
El Gobierno de Nicaragua respondió con críticas hacia las autoridades dominicanas y cuestionó lo que calificó como una posición subordinada de algunas instituciones del país caribeño.
Posteriormente, la Asamblea Nacional de Nicaragua, dominada por el oficialismo sandinista, aprobó en primera legislatura una amplia reforma parcial de la Constitución Política. Entre los cambios figura la exclusión de cargos de elección popular para opositores considerados “traidores a la patria”, así como la ampliación de cinco a siete años del período presidencial.
Con el cierre de su embajada en Managua, República Dominicana profundiza ahora su respuesta diplomática ante la situación política de Nicaragua y deja condicionada la eventual reanudación de sus funciones diplomáticas a un cambio en las circunstancias que motivaron la decisión.





