El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió una vía para permitir determinadas operaciones comerciales con diésel ruso hasta abril de 2027, en una decisión que ha generado tensiones diplomáticas con la Unión Europea y Ucrania. La iniciativa, anunciada tras una conversación con el presidente ruso, Vladímir Putin, busca contribuir a contener el aumento de los precios de los combustibles, pero sus críticos advierten que podría proporcionar nuevos ingresos a Moscú para financiar la guerra contra Ucrania.
El acuerdo anunciado el 9 de octubre contempla la incorporación inmediata de más de 300,000 toneladas de diésel ruso a los mercados estadounidense e internacional, otras 500,000 toneladas durante noviembre y un millón adicional sin fecha específica. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, emitió la licencia general número 135, que autoriza determinadas operaciones de venta, entrega, descarga e importación de este combustible hasta las 12:01 de la madrugada del 7 de abril de 2027, hora del este de Estados Unidos. La disposición constituye una excepción específica y no implica el levantamiento general de las sanciones contra Rusia.
La decisión ha provocado críticas de dirigentes europeos, que defienden mantener la presión económica sobre el Gobierno ruso. Durante una reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea celebrada el 12 de octubre en Luxemburgo, la alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, sostuvo que aumentar la presión sobre Moscú es necesario para poner fin al conflicto. Otros funcionarios de Irlanda, Suecia y Lituania también cuestionaron la medida. En paralelo, la Unión Europea aprobó ampliar su lista de sanciones a más de 1,600 personas y entidades señaladas por contribuir al esfuerzo bélico ruso.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, también rechazó la flexibilización de las restricciones y advirtió que aliviar la presión económica sobre Rusia sin compromisos verificables de desescalada podría perjudicar los esfuerzos para terminar la guerra. La controversia coincide con ataques ucranianos contra refinerías y otras instalaciones energéticas rusas. Kiev sostiene que estas operaciones han afectado aproximadamente la mitad de la capacidad de refinación de Rusia, aunque esa cifra corresponde a una estimación ucraniana y no a una evaluación independiente. Asimismo, persisten dudas sobre una tregua energética anunciada por Trump, debido a denuncias ucranianas de nuevos ataques contra su infraestructura eléctrica.
El encarecimiento del diésel en Estados Unidos constituye uno de los principales factores detrás de la iniciativa. Según cifras de la Administración de Información Energética estadounidense citadas por medios internacionales, el precio promedio pasó de US$3.81 por galón a finales de febrero de 2026 a aproximadamente US$6.19 a comienzos de octubre, un aumento cercano al 62.5 %. El alza afecta al transporte de mercancías, la agricultura y la distribución de productos, y representa un desafío para el Gobierno republicano antes de las elecciones legislativas de noviembre. No obstante, especialistas citados por medios internacionales consideran que los volúmenes anunciados podrían tener un efecto limitado sobre los precios estadounidenses.





