Nuevos bombardeos cruzados entre Rusia y Ucrania impactaron infraestructuras energéticas de ambos países este domingo 18 de octubre, provocando un gran incendio en una terminal petrolera de San Petersburgo y dejando a decenas de miles de personas sin electricidad. Los ataques continúan pese al anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una tregua energética.
En Rusia, drones ucranianos alcanzaron durante la madrugada una terminal petrolera de San Petersburgo, donde se registraron incendios de gran magnitud. El gobernador de la ciudad, Alexander Beglov, informó que una persona murió y cinco resultaron heridas. Los bomberos continuaban trabajando para controlar las llamas en la terminal, el depósito petrolero Ruchi y varios almacenes industriales ubicados al sur de la ciudad.
Los ataques también afectaron instalaciones comerciales y zonas residenciales. La empresa rusa de comercio electrónico OZON informó que uno de sus centros logísticos fue alcanzado por un dron, mientras que alrededor de una decena de edificios residenciales y dos viviendas sufrieron daños. Según las autoridades regionales, las defensas aéreas derribaron 145 drones en la región de Leningrado y cerca de 20,000 personas quedaron sin electricidad. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que neutralizó 1,015 drones ucranianos en unas quince regiones durante la noche del sábado y la madrugada del domingo.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció ataques rusos contra instalaciones eléctricas en las regiones de Vinitsia, Jitomir, Jmelnitsky y Odesa. Informó que decenas de miles de familias permanecían sin suministro eléctrico y que los equipos de emergencia trabajaban para restablecer el servicio. Según Zelenski, los bombardeos dejaron al menos dos muertos y doce heridos, incluidos dos niños, mientras crece la preocupación por los cortes eléctricos ante la proximidad del invierno.
La escalada ocurre en medio de nuevas tensiones entre Washington y Kiev. Trump criticó a Zelenski por atacar refinerías rusas, argumentando que esas acciones contribuyen al aumento de los precios del combustible. Ucrania sostiene que sus operaciones buscan debilitar los recursos energéticos que financian la guerra rusa, en respuesta a los ataques contra su propia infraestructura desde la invasión a gran escala de 2022. Además, Kiev cuestionó la decisión de Trump de eximir a Rusia de nuevas sanciones estadounidenses, mientras continúan las negociaciones entre Washington y Moscú sobre el levantamiento de restricciones y las importaciones de gasóleo ruso.





