China expresó este martes su rechazo a la decisión de Estados Unidos de restringir el uso de la inteligencia artificial de la empresa DeepSeek en la mayoría de los sistemas gubernamentales.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, afirmó que Pekín se opone a la politización de los asuntos tecnológicos y económicos, así como a la ampliación del concepto de seguridad nacional utilizado por Washington para justificar sus medidas.
La reacción se produjo después de que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) ordenara el lunes retirar DeepSeek de las agencias civiles del Gobierno y prohibir el uso de tecnologías desarrolladas con ayuda de sus modelos de inteligencia artificial. Según la notificación estadounidense, estos productos podrían facilitar la transferencia de datos sensibles a China cuando sean utilizados por empleados o proveedores gubernamentales, además de presentar posibles vulnerabilidades de seguridad.
Entre las instituciones afectadas figuran los departamentos del Tesoro, Estado y Justicia. Sin embargo, la medida excluye a las agencias del Departamento de Defensa, de acuerdo con la información difundida por la agencia EFE.
La decisión forma parte de las acciones de la Administración del presidente Donald Trump para limitar la presencia de tecnologías chinas en los sistemas gubernamentales estadounidenses, en un contexto de creciente competencia por el liderazgo mundial en inteligencia artificial.
Por su parte, Mao Ning aseguró que China defenderá firmemente los derechos e intereses legítimos de sus empresas. La portavoz también cuestionó que Washington utilice de manera generalizada argumentos de seguridad nacional para justificar restricciones comerciales y tecnológicas. Las declaraciones reflejan las diferencias entre ambos países sobre la regulación, la seguridad y el acceso a tecnologías estratégicas, especialmente aquellas capaces de procesar información y ejecutar tareas de manera autónoma.
DeepSeek ganó notoriedad internacional en 2025 por desarrollar modelos de inteligencia artificial de alto rendimiento a bajo coste, convirtiéndose en un competidor relevante para empresas tecnológicas de China y Estados Unidos.
La restricción anunciada por Washington representa un nuevo episodio de las tensiones entre ambas potencias, que buscan fortalecer sus capacidades tecnológicas y proteger sus sistemas de información. Por ahora, las autoridades chinas mantienen su rechazo a las medidas estadounidenses, mientras Washington sostiene que sus decisiones responden a preocupaciones de seguridad.





