El astro argentino fue distinguido en Oviedo por su trayectoria deportiva, su humildad y su compromiso solidario. Acompañado por su esposa, Antonela Roccuzzo, protagonizó una jornada marcada por el reconocimiento y el cariño de los aficionados.
Oviedo, España.— Lionel Messi volvió a ser protagonista fuera de las canchas al recibir este viernes el Premio Princesa de Asturias, durante una ceremonia celebrada en el Teatro Campoamor de Oviedo, España.
El capitán argentino asistió al acto acompañado por su esposa, Antonela Roccuzzo, y fue distinguido por su extraordinaria trayectoria deportiva, sus logros en el fútbol mundial y su compromiso con iniciativas solidarias orientadas a mejorar el acceso a la educación y la salud de niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
La presencia del futbolista generó gran expectativa entre sus seguidores. Desde su llegada a España, el jueves, miles de aficionados se acercaron para verlo, mientras que el argentino protagonizó gestos de cercanía al detenerse para firmar autógrafos y saludar a quienes aguardaban por él.
Un reconocimiento a su legado dentro y fuera del campo
El jurado valoró no solo los títulos y récords acumulados por Messi a lo largo de su carrera, sino también su constancia, humildad y compromiso con el juego colectivo, cualidades que han marcado su trayectoria profesional.
Entre los argumentos que respaldaron la distinción también figuró su labor solidaria, especialmente las iniciativas destinadas a favorecer el bienestar y las oportunidades de las nuevas generaciones.
Como parte del galardón, el futbolista recibió una escultura del artista Joan Miró, un diploma acreditativo, una insignia conmemorativa y una dotación económica de 50.000 euros.
El consejo de su padre que marcó su carrera
En declaraciones previas a la ceremonia, Messi recordó la ilusión que su padre, Jorge Messi, tenía por este reconocimiento.
“Él estaba muy ilusionado con este premio”, expresó el jugador, al referirse al orgullo que su padre sentía ante la distinción.
El delantero también evocó uno de los consejos que recibió desde pequeño y que, según explicó, ha procurado mantener durante toda su carrera: nunca dejar de intentarlo, independientemente de que las cosas salgan bien o mal.
Messi recordó que las conversaciones futbolísticas con su padre fueron constantes y que esa enseñanza lo impulsó a seguir buscando nuevas oportunidades durante los partidos y entrenamientos, sin quedarse anclado en los errores.
Una figura que trasciende el fútbol
La visita a Oviedo reafirmó la dimensión internacional de Messi, cuya trayectoria ha estado acompañada por reconocimientos individuales y colectivos, además de una influencia que se extiende más allá de los terrenos de juego. El Premio Princesa de Asturias representa un nuevo capítulo en la carrera del argentino y pone de relieve tanto sus éxitos deportivos como el impacto social de su trabajo solidario.
Con este reconocimiento, Messi suma otra distinción a una carrera que lo ha convertido en una de las figuras más influyentes de la historia del fútbol mundial.





